San Diego, 2 de Febrero (1er día)
Tras un día de navegación, llegamos a uno de los destinos más esperados de esta vuelta al mundo, San Diego, el motivo es que nos vamos a reencontrar con nuestros amigos Jean y Paco que viven en California a una hora de San Diego. Nos vamos a ver el martes dio 3, ya que tendremos todo el día para compartir con ellos, por eso la foto de portada es el símbolo de esa reunión.
San Diego es una ciudad ubicada en el sur de California cercana a la frontera con México, lo que le da un carácter profundamente binacional. San Diego cuenta con una población aproximada de 1.4 millones de habitantes, lo que la convierte en la segunda ciudad más poblada de California, después de Los Ángeles. Su crecimiento demográfico ha sido constante gracias a su clima, su economía diversificada y su calidad de vida. La composición de la población es diversa, siendo una parte muy significativa de origen latino, especialmente de ascendencia mexicana, debido a la cercanía geográfica y a los lazos históricos y culturales con México, cosa que se refleja en el idioma, la gastronomía, las tradiciones y la vida cotidiana de la ciudad. El español es ampliamente hablado y forma parte natural del entorno urbano. También hay una importante población blanca no hispana y comunidades asiáticas. Existe una población afroamericana, aunque en menor proporción que en otras ciudades grandes de Estados Unidos. Otro rasgo clave de la composición social de San Diego es la presencia de personal militar y veteranos, ya que la ciudad alberga una de las concentraciones militares más grandes del país. Asimismo, San Diego atrae a estudiantes, investigadores y profesionales altamente calificados, especialmente en áreas como la biotecnología, la medicina y la ingeniería.
Es conocida por su clima templado durante todo el año, sus playas, su estilo de vida relajado y su alta calidad de vida. La ciudad combina una fuerte identidad costera con un importante desarrollo urbano, económico y cultural, y suele ser llamada “America’s Finest City”.
En 1542, el explorador español Juan Rodríguez Cabrillo llegó a la bahía de San Diego, y en 1769 se fundó la Misión San Diego de Alcalá, el primer asentamiento europeo permanente en lo que hoy es California. Tras la independencia de México en 1821, San Diego pasó a formar parte del territorio mexicano, pero en 1848 fue incorporada a Estados Unidos como resultado de la guerra entre México y este país. Posteriormente la ciudad tuvo un papel estratégico como centro naval y militar, el cual se consolidó durante la Segunda Guerra Mundial. Este desarrollo impulsó su economía y atrajo población, infraestructura e inversión. Su cercanía con México fortalece el intercambio social, cultural y comercial, convirtiéndola en una de las regiones fronterizas más dinámicas del mundo.
Nos levantamos para ver la entrada del barco en la bahía de San Diego. Vimos que había una niebla bastante densa que se iba disipando a medida que nos acercamos a la ciudad, pasamos por delante de una base con una pista de aterrizaje y al acercarnos al puerto vimos a babor las instalaciones del aeropuerto que están muy cerca de la ciudad, más tarde pudimos comprobar lo cerca que pasan los aviones de los edificios para aterrizar y el ruido constante que se genera en esas aproximaciones. Atracamos en el muelle junto al portaviones Midway, que tiene en su cubierta una gran cantidad de aviones.
Como ya preveíamos la operación del paso por el control de pasaportes fue lenta y pesada nuestro turno de bajar al control es a las 10,45 y tras un largo rato de cola, delante de las garitas donde están los funcionarios americanos, nos llega nuestro turno y pasamos el control sin incidencia alguna. El sistema es complicado puesto que hemos de pasar por el control todos los pasajeros y tripulantes y hasta que este no se realice nadie puede regresar al barco. Por eso salimos fuera de la terminal y nos dirigimos al paseo marítimo justo frente al Down Town de la ciudad.
Habíamos contratado una excursión para visitar la bahía desde un barco. Allí nos indicaron que la excursión que tenía como hora de encuentro las 12 se retrasaba una media hora. Nos fuimos a dar un pequeño paseo por la Broadway Street una de las principales vías de la ciudad y llegamos hasta la estación de Santa Fe Depot que es la estación principal de trenes y transporte regional. Es de un estilo colonial español, inaugurada en 1915 siendo uno de los edificios históricos más bonitos del centro. Nos llamó la atención los pasos a nivel con barrera en el centro de la ciudad.
Regresamos al punto de encuentro y nos dijeron que había que esperar media hora más ya que la nave aún no había venido y lo tomamos con resignación. Pero viendo que otra excursión que tenía que salir antes que la nuestra seguía en una cola esperando la llegada del barco que los tenía que llevar y que eran ya las 13.30 y no había noticias de cuando haríamos la excursión, nos dirigimos a los responsables de excursiones del barco para pedir explicaciones y nos manifiestan que si queremos anular la excursión lo podemos hacer, cosa que hicimos inmediatamente. Nos fuimos hacia la zona de la bahía donde está la estatua ‘del beso’ uno de los lugares más fotografiados de la ciudad. La estatua se ha convertido en uno de los lugares más icónicos de San Diego, llamada “Unconditional Surrender” que está ubicada en el Embarcadero, junto al USS Midway Museum. Se trata de una escultura de unos 7.6 m de altura que representa a un marinero abrazando y besando a una enfermera en un gesto de celebración al finalizar la Segunda Guerra Mundial, escena basada en una fotografía tomada en Times Square
Tras tomar algunas fotos nos dirigimos a un local llamado Fishmarket donde decidimos entrar a comer, sentándonos en una mesa en una terraza exterior frente a la bahía, desde donde contemplamos el paso de los barcos, entre ellos una fragata de la marina americana
También vimos como estaban realizando pruebas desde una embarcación fuera borda con tres pequeñas embarcaciones de unos 3 metros sin tripulación y que eran dirigidas desde la fuera borda como si se tratasen de drones. Comimos gambas, calamares, sándwich de cangrejo y hamburguesa, todo ello en grandes raciones que es lo normal en este país.
Desde allí nos dirigimos al museo del portaviones US Midway (CV-41), un portaaviones de la Armada de los Estados Unidos que fue el más longevo del siglo XX, en servicio desde 1945 hasta 1992, participando en múltiples operaciones durante la Guerra Fría, la Guerra de Vietnam y la Guerra del Golfo Pérsico. Desde su apertura al público el 7 de junio de 2004, el Midway se ha convertido en uno de los museos navales más visitados del mundo. Descubrimos el inmenso hangar.
El laberintico interior de las instalaciones del portaviones con las salas de radar, salas de reuniones para las misiones de los aviadores, los camarotes de los marinos y los de los oficiales. Todo un verdadero laberinto. Fuimos a la tienda de recuerdos y de allí a la cubierta de aterrizaje y despegue.
En la cubierta superior hay una gran muestra de diferentes cazas y helicópteros tanto de combate como de apoyo.
Terminó el horario de visita y no pudimos ver la totalidad de las zonas de visita, pero nos llevamos una muy grata impresión.
Tras este recorrido agotador visita nos dirigimos hacia nuestro barco para descansar un poco y tras ello volvimos a salir para dirigirnos a través de Boadway Street hacia el barrio de Gaslamp que es uno de los principales centros turísticos, culturales y de ocio de San Diego. Alberga restaurantes, bares, clubes, teatros, galerías y tiendas, además de hoteles históricos bien conservados. Sus calles combinan edificios antiguos con una infraestructura moderna, lo que le da una identidad muy particular. Allí encontramos bastante ambiente a pesar de ser lunes. Entramos en la heladería Ghirardelli, suponemos que muy famosa, ya que estaba llena de gente, la mayoría de nuestro barco y nos tomamos una inmensa copa de helado de chocolate que compartimos.
Tras ello regresamos paseando por una calle con unos edificios de apartamentos muy lujosos y suponemos de alto valor económico durante unos 20 minutos hasta llegar al barco donde dimos por finalizada nuestra primera jornada en San Diego.
San Diego 3 de Febrero
Nos levantamos pronto y tras desayunar ya contactamos con nuestros amigos que nos informaron que llegarían con un poco de retraso ya que en su trayecto hacia San Diego se habían encontrado con niebla y tráfico denso. Nos indicaron que sobre las 9, 15 nos encontraríamos en el parking justo enfrente de la estatua de ‘el beso’. Tras los fuertes abrazos y besos del reencuentro, dejamos a su elección las visitas a realizar y su orden. Subimos a su coche y nos dirigimos a La Jolla, una exclusiva comunidad costera ubicada al norte de San Diego, reconocida por sus paisajes naturales, acantilados frente al océano Pacífico y playas de gran belleza.
Es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad por su ambiente tranquilo, elegante y orientado a la vida al aire libre. Históricamente, La Jolla pasó de ser un pequeño asentamiento costero a convertirse en una zona residencial y cultural de alto prestigio. En la actualidad alberga instituciones de gran importancia, como la Universidad de California en San Diego (UCSD), así como centros de investigación científica y médica de renombre internacional. La zona es famosa por La Jolla Cove, donde habitan leones marinos y focas, y por actividades como el surf, el buceo y el kayak. Se trata de uno de los barrios más distintivos y valorados de San Diego. Visitamos la zona donde se encuentran las cuevas excavadas por la fuerza del agua y desde donde observamos su amplia y preciosa bahía
También vimos una multitud de leones marinos tumbados al sol, pasando olímpicamente de los numerosos turistas que les observan. Paseamos por su paseo y de allí fuimos a la calle principal, llena de comercios donde tomamos un café
Tras nuestra visita a La Joya nos dirigimos hacia el Parque Balboa que es el principal parque cultural e histórico de San Diego y uno de los más importantes de Estados Unidos. Fue inaugurado en 1915 con motivo de la Exposición Panamá–California, un evento que celebró la apertura del Canal de Panamá y marcó el desarrollo urbano y cultural de la ciudad. Desde entonces, el parque se convirtió en el corazón artístico, científico y recreativo de San Diego. El parque destaca por su arquitectura de estilo colonial español y barroco, amplias áreas verdes, jardines, fuentes y plazas
Alberga museos, teatros, centros culturales y el famoso Zoológico de San Diego, además de ser un espacio clave para eventos y actividades públicas. Entre sus edificios principales se encuentran la California Tower, uno de los íconos visuales del parque.
El Botanical Building, un histórico invernadero con plantas de todo el mundo
Un edificio que alberga un museo que nos recordó la entrada de la Universidad de Salamanca.
También destacan la Casa del Prado y la Casa de Balboa, que concentran museos y espacios culturales.
También hay un teatro el Old Globe Theatre a imitación del teatro donde Shakespeare representaba sus obras.
Tras una larga visita al parque nos dirigimos hacia Old Town una especie de recreación de la ciudad en la época de su fundación, llena de tiendas de artesanía, recuerdos y restaurantes mexicanos. Comimos en un patio de uno de esos restaurantes de comida de estilo mexicano, enchiladas, tacos y burritos.
Tras visitar la iglesia del poblado nos dirigimos hacia la isla de Coronado al otro lado de la bahía frente a San Diego
Nos encontramos con un tráfico muy denso, pero por fin pudimos atravesar el imponente puente sobre la bahía que une la ciudad con Coronado. El puente fue inaugurado en 1969 y tiene una longitud aproximada de 3.4 kilómetros, lo que lo convierte en uno de los puentes más largos de California. Su diseño curvo no es casual: permite que los grandes buques de la Marina puedan pasar por debajo sin dificultad, ya que alcanza una altura de más de 60 metros en su punto más alto. Esta característica refleja la importancia naval y militar de San Diego
Tras una parada para contemplar el perfil de la ciudad desde la isla, nos dirigimos hacía el famosísimo Hotel Coronado uno de los hoteles más emblemáticos y antiguos de California. Fue inaugurado en 1888 y desde entonces ha sido un símbolo de lujo costero, historia y estilo victoriano. Fue el mayor resort del mundo en el momento de su apertura y es reconocido por su arquitectura victoriana de madera, con torres, balcones y detalles ornamentales que lo convierten en una verdadera joya visual. Debido a su importancia histórica y cultural, en 1977 fue designado como lugar Histórico Nacional en Estados Unidos. A lo largo de sus más de 135 años de historia, el Hotel del Coronado ha recibido a presidentes de Estados Unidos, celebridades, realeza y viajeros de todo el mundo. Además, fue escenario de la famosa película ‘Con faldas y a lo loco’ protagonizada por Marilyn Monroe en 1958.
Visitamos su interior y comprobamos su lujo y magnificencia. Paseamos por la playa que se extiende frente al hotel contemplando un bello ocaso.
Como se estaba haciendo de noche, volvimos a la ciudad para dirigirnos a Seaport Village una zona con tiendas y restaurantes frente a la bahía y que tiene un antiguo carrusel en el interior de una construcción de cristal que lo resguarda.
Como se estaba haciendo de noche, volvimos a la ciudad para dirigirnos a Seaport Village una zona con tiendas y restaurantes frente a la bahía y que tiene un antiguo carrusel en el interior de una construcción de cristal que lo resguarda. Tras comprar algún magneto en una de sus tiendas nos dirigimos finalmente a nuestro barco ya que quedaba poco para la hora límite de entrada. Nos despedimos de nuestros amigos conviniendo que ha sido un día muy feliz para todos y que nos ha encantado compartir. Subimos al barco exhaustos y fuimos al camarote donde tras refrescarnos, mientras zarpaba nuestro barco hacia nuestro próximo destino californiano, Los Ángeles que se halla a 333 millas náuticas.
Nos ha encantado la escala en San Diego, una ciudad con amplias avenidas, edificios modernos y antiguos muy bien conservados y amplios espacios verdes. Nos pareció segura, limpia y amable. Un destino muy recomendable y que necesita de más de dos días para conocerlo. A todo ello se ha unido el pasar unas horas con nuestros queridos amigos Jean y Paco que nos han acompañado con un gran cariño. Esta escala será una de las que quedarán grabadas en nuestra mente.