Apia – Samoa
La distancia entre Pago Pago y Apia, capital de Samoa es de unos 125 km, pero hay un dato muy curioso y revelador ya que, aunque están muy cerca físicamente, hay 24 horas de diferencia entre ambas debido a que la Línea Internacional de Cambio de Fecha pasa entre ellas, lo que significa que cuando en Samoa Americana es domingo en Samoa ya es lunes.
Está formada por las Islas principales: Upolu, donde está la capital Apia y Savai’i que es la más grande, además de varios islotes menores. Tiene una superficie: 2.842 km² y cuenta con una población de 220.000 habitantes. Sus idiomas son el samoano y el inglés. La moneda es el Tala samoano, y se trata de una república parlamentaria que consiguió su independencia el 1 de enero de 1962.
Al igual que en las islas vecinas los primeros habitantes llegaron hace más de 3.000 años. Samoa es uno de los centros culturales más antiguos de la Polinesia y la cultura tradicional Fa’a Samoa (el “modo de vida samoano”) sigue siendo fundamental. En 1899, durante el reparto colonial de la zona, quedó bajo dominio alemán, siendo colonia alemana hasta la Primera Guerra Mundial, cuando pasó a ser administrada por Nueva Zelanda desde 1914 cuando ésta durante la guerra ocupó el territorio y luego lo administró bajo mandato de la Liga de las Naciones y posteriormente de la ONU hasta 1962. En 1918, una epidemia de gripe bajo administración neozelandesa causó la muerte de aproximadamente el 20% de la población. En las décadas siguientes surgieron movimientos independentistas, como el movimiento Mau, que luchó pacíficamente por la autonomía hasta que el 1 de enero de 1962 Samoa se convirtió en el primer país del Pacífico en obtener independencia en el siglo XX. En 1997 cambió oficialmente su nombre de “Samoa Occidental” a simplemente Samoa. Hoy en día sus principales actividades económicas son la agricultura con producción de coco, cacao y taro, la pesca y el turismo, además de las remesas enviadas por los samoanos que trabajan fuera de las islas, como los numerosos samoanos que lo hacen en nuestro crucero, sobre todo en seguridad y como bomberos. Su sociedad está basada en la familia extensa, el sistema tradicional de jefes (matai) y por una fuerte identidad cristiana. Siendo una de las más importantes tradiciones las danzas y los tatuajes. Una de las grandes pasiones del país es el rugbi participando en los Campeonatos Mundiales.
Al despertarnos vimos que ya estábamos llegando a las costas de Samoa y muy cerca del puerto de Apia, su capital. Tras desayunar nos dirigimos hasta el punto de reunión para irnos en la excursión del día. Como siempre el grupo de los españoles fue el último en bajar a ocupar su minibús
Saliendo de la ciudad nos dirigimos hacia el este por la Ring Road que bordea la costa con paisajes maravillosos. Pasamos por numerosos pueblos en los que también vimos tumbas en el jardín y zonas con fales para la reunión de la familia ‘aiga’, así como colegios desde donde los niños nos saludaban . Comprobamos que estos jardines siempre están limpios y ordenados. La vegetación que nos rodea es abrumadora, con árboles, flores y grandes helechos. .
También al igual que el día anterior observamos las plataformas en alto que hay delante de las casas para poner la basura, suponemos para evitar que se las coman los animales.
Nuestra primera parada fue en la cascada de Falefa. La zona cuenta con un precioso jardín con plantas y flores y que se extiende a lo largo de un sendero que desciende hacia una plataforma.
Desde la plataforma podíamos ver la cascada y el lago que forma que se extiende hasta el mar.
También había una hornacina, donde en una parte estaba el Sagrado Corazón y en la otra una imagen de la Virgen. Cuando ya regresábamos al autocar para reanudar nuestra marcha nos informaron que una de las integrantes del grupo había sido mordida por un perro y que la estaban curando, siendo finalmente transportada al barco para recibir atención médica
Este incidente produjo retraso en nuestra excursión que siguió hacia el interior de la isla a través de frondosos bosques, plantaciones y aldeas hasta llegar al paso de Mafa.
El paso de Mafa se halla a 518 metros sobre el nivel del mar lo que nos ofreció una vista impresionante de la costa norte de la isla.
Tras realizar algunas fotos continuamos nuestro camino hacia nuestro destino descendiendo por colinas y pasando junto al lago interior de Afufilo, en una zona en la que vimos muchas granjas de ganado con vacas, caballos y algún cerdo.
Finalmente llegamos, pero tarde a nuestro destino final, la playa de Lalomanu una de las mejores playas de arena blanca de la isla. En ella en principio debíamos ser recibidos con una bebida fresca de coco, poder descansar en una cabaña de techo de paja y disfrutar de un buffet típico cocinado en un horno típico umu, pero lo cierto es que no quedaba ni la bebida de coco, ni lugar en las cabañas donde poner nuestras cosas, ni comida ya que los pasajeros de los autobuses que llegaron antes que nosotros habían acabado con todo. Fue un desastre de organización, y reclamamos a los asistentes de excursiones del barco que finalmente recibieron órdenes de que pagásemos por otras cabañas que eran de otro bar y por bebida y comida en ese mismo bar que se nos retornaría el importe.
Una vez instalados nos fuimos al agua, que estaba templada y muy limpia, aunque no tenía el color azul tan típico, ya que estaba muy nublado y en algún momento hasta cayeron unas gotitas. Nos pasamos un buen rato en el agua y finalmente salimos para comer las pocas cosas que habíamos conseguido. Dos horas y media más tarde tomamos el autobús que nos devolvía al barco en un trayecto que duró una hora y veinte minutos. Al llegar al puerto subimos a nuestro camarote para dejar las bolsas y volvimos a bajar para ir en un taxi compartido hacia el centro ciudad, donde paramos frente la preciosa catedral de la Inmaculada Concepción que es la principal Iglesia Católica en Samoa
El edificio original fue dañado por desastres naturales y posteriormente reconstruido y renovado, reabriendo en 2014 con un diseño moderno y una arquitectura que mezcla estilo europeo y elementos samoanos, un interior amplio con techos altos, coloridas pinturas y vitrales con escenas bíblicas adaptadas al contexto del Pacífico y un techo de madera espectacular.
Tras salir paseamos por la ciudad pasando frente al Apia Clock Tower que es un monumento conmemorativo de guerra además de torre de reloj. Honra a los samoanos que sirvieron en la Primera Guerra Mundial siendo uno de los símbolos más reconocibles de Apia.
Tras un corto paseo en el que pudimos comprobar que lejos estábamos de todo, regresamos al barco, parando en unas tiendas de souvenirs. Subimos a bordo para prepararnos para ir a cenar pronto, toda vez que habíamos comido frugalmente.
De esta forma nos despedíamos de las islas de Samoa en las que nunca habíamos estado y de las que podemos asegurar que, si alguien busca naturaleza salvaje, este es un buen lugar, aunque creemos que las infraestructuras turísticas dejan bastante que desear.
Nos dirigimos hacía nuestro próximo destino las islas Fiyi que se hallan a 640 millas náuticas.