Bridgetown
Tras cinco días de navegación desde Madeira, en los que hemos seguido teniendo una actividad constante a bordo, ‘nos falta tiempo’, y con alguna sorpresa como la imagen de un precioso arco iris que sale del agua, empezamos una pequeña maratón de escalas que se inicia en la isla de Barbados, en cuya capital Bridgetown atracamos. Es la segunda vez que visitamos la isla ya que en 2024 también hicimos escala en ella.
Os recordaremos unos cuantos datos sobre la isla que se halla a 161 km. de la isla de Santa Lucia y forma parte de las Antillas Menores. Su nombre proviene del portugués y de las higueras barbudas que abundan en ella. Está en su totalidad en el Atlántico y formada por coral y piedra caliza. Tiene una longitud de 34 Km. y una anchura de 23 km. y su población es de 300.000 personas.
Los primeros habitantes que llegaron fueron los caribes. Posteriormente llegaron españoles y portugueses, pero hasta 1625 no se inició su colonización por parte de los ingleses. En el inicio para trabajar en sus tierras, en el cultivo de la caña de azúcar y la mano de obra que utilizaron eran los denominados ‘red legs’ sirvientes en su mayoría escoceses y galeses que eran tratados casi como esclavos. Más adelante trajeron esclavos africanos, hasta la prohibición de la esclavitud por parte de los británicos en 1833.
La isla es denominada ‘la Little England’ ya que es la más británica de las islas del Caribe y fue su colonia hasta 1966 cuando consiguió su independencia, pero siguió perteneciendo a la corona británica dentro de la Commonwealth. Finalmente, en 2021 se convirtió en una república parlamentaria, saliendo de la Commonwealth. A parte del inglés en la isla se habla un lenguaje criollo denominado ‘bajan’ desarrollado por los esclavos para evitar que sus dueños supiesen de que hablaban. Coloquialmente los barbadenses llaman a su país ‘Bim’ o ‘Bimshire’. Uno de los personajes más carismáticos nacidos en la isla es la cantante Rihanna.
Su capital Bridgetown, cuyo nombre anterior era ‘Town of St. Michael’. El actual proviene del Puente de Careenage, conocido como ‘puente indio’ que unía las dos orillas del rio que atraviesa la ciudad. Tiene cerca de 100.000 habitantes y sobresale su arquitectura colonial británica.
Otra de las peculiaridades de la cual somos informados a bordo es que en Barbados está prohibido llevar ropa y sombreros de camuflaje o militar.
Al tener muy presente nuestra ultima visita a la isla, decidimos en esta oportunidad no realizar ninguna excursión y junto con tres compañeros de viaje iremos a una playa cercana a pasar la mañana. Nos levantamos temprano y tras desayunar, subimos al puente para ver la maniobra de acercamiento del barco al puerto y el posterior atraque. Comprobamos que en el puerto hay atracados dos cruceros grandes y uno más pequeño.
Quedamos a las 10 en recepción para salir juntos, cuando ya hayan salido casi todos los pasajeros con excursión. Tuvimos que ir andando hasta llegar a la terminal del puerto que está a unos diez minutos y una vez allí fuimos a la zona de taxis y le dijimos a uno de las personas que parece el organizador, que queríamos un taxi que nos lleve a Carlisle Bay y en particular a la playa de Pebbels ya que hemos leído que es la más tranquila y recomendada. Nos dirige a una taxi-van junto con 6 personas más y por 5 dólares por persona nos lleva a la mencionada playa, tras hacer varias paradas en otras zonas de la bahía donde bajan todos los pasajeros menos nosotros, llegamos a nuestro destino y concertamos con el chofer que nos vendrá a recoger a la 1 y media. Nos encontramos una preciosa playa con aguas turquesas y una arena blanca y fina que no quema. Regateando conseguimos dos tumbonas y un parasol por 15 dólares más y rápidamente nos metimos en el agua, en la que permanecimos bastante tiempo.
A continuación os mostramos un video de la playa y su entorno.
Paseamos por la playa que en sus extremos tiene dos grandes edificios, el hotel Radisson y el hotel Hilton. También comprobamos que en la playa hay una caseta de salvavidas de color amarillo idéntica a la que vimos en el viaje anterior en la playa de Holetown.
La playa tiene unos chiringuitos con una música de calipso no estridente que acompaña la estancia allí. Otra cosa que nos sorprendió es que hay un edificio en forma de cabaña, donde se hallan los servicios y donde te puedes duchar y cambiarte de ropa al salir de la playa, siendo completamente gratuitos.
Cinco minutos después de la hora convenida llegó nuestro taxi. El lugar del encuentro era frente a una de las franquicias del más importante ‘servicio de lavado de coches’ de la isla ‘Renaldo’s Car Wash’ que tenía una actividad frenética como podréis comprobar en la foto adjunta.
. De regreso a la ciudad comprendimos rápidamente el retraso, dado que el transito era bastante denso. Le preguntamos al chofer por algún lugar donde poder comer pescado y muy amablemente nos llevó al centro de la ciudad y nos acompañó a un restaurante que se halla en una primera planta y donde todos los clientes eran gente local. Comimos lo que nos explicaron que era la comida típica de Barbados, filetes de pez volador, acompañado de arroz, maíz y banana.
Tras la comida nos dirigimos hacia el centro de la ciudad, entrando en un centro comercial para después visitar nuevamente el Parlamento, frente a la plaza de los Héroes Nacionales y el puente de Chamberlain que cruza el Carenage que es una canal que cruza la ciudad y que es una pequeña marina. En esta ocasión lo pudimos ver subido También volvemos a la catedral de San Miguel y tras comprar alguna cosa regresamos hacia la terminal del puerto con otro taxi. Volvemos al barco y finalizamos nuestra segunda visita a las Barbados. Nos volvemos a ir de la isla con la idea de que es un pequeño paraíso y que la gente con la que nos hemos encontrado es muy amable, servicial y sobre todo parecen felices.