Cartagena de Indias -Colombia
Llegamos sobre las 7 de la mañana y desde la terraza del camarote pudimos ver el skyline de la parte moderna de la ciudad con sus altos rascacielos.
Antes como siempre os vamos a dar unas pinceladas sobre la ciudad y su historia. Cartagena de Indias es una de las ciudades más importantes y emblemáticas de Colombia, ubicada en la costa del mar Caribe. Fue fundada en 1533 por el conquistador español Pedro de Heredia y se convirtió rápidamente en uno de los puertos clave del Imperio español en América. Durante la época colonial, Cartagena fue un centro fundamental del comercio de oro, plata y esclavos africanos, lo que la hizo muy rica pero también objetivo constante de ataques piratas, entre ellos el del británico Drake en 1582. Para defenderla, se construyó un extenso sistema de murallas, baluartes y fortalezas, entre las que destaca el Castillo de San Felipe de Barajas, una de las mayores obras militares de la ingeniería española en América. En el siglo XIX, Cartagena tuvo un papel decisivo en la independencia de Colombia, proclamándose libre de España en 1811, motivo por el cual recibió el título de “Ciudad Heroica” tras resistir durísimos asedios. En la actualidad es una ciudad económicamente dinámica, con una población superior a un millón de habitantes (1.050.000) y una economía diversificada, donde destacan el turismo, el comercio marítimo y actividades industriales, siendo además un importante generador de empleo en la región caribeña. Reconocida por su Ciudad Amurallada y el Castillo de San Felipe, que es la foto de portada, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Tras atracar el barco y desayunar, bajamos al punto de encuentro de una de las excursiones del crucero. Se trataba de una ruta panorámica por Cartagena de Indias. Nos dirigimos a nuestro autocar, cuyo guía se llamaba César que nos informó sobre detalles de la ciudad mientras nos dirigimos a nuestro primer destino, el barrio de Getsemaní.
Se trata de uno de los barrios más emblemáticos y auténticos de Cartagena de Indias, situado junto a la Ciudad Amurallada. Históricamente fue un barrio popular y mestizo, habitado por artesanos, comerciantes y población afrodescendiente, y tuvo un papel clave en los movimientos de independencia de la ciudad a comienzos del siglo XIX. Durante muchos años fue una zona humilde, pero en las últimas décadas se ha transformado en un barrio cultural y bohemio, sin perder su identidad local
Hoy destaca por sus calles coloridas, murales de arte urbano, música, vida nocturna y por la animada Plaza de la Trinidad, punto de encuentro de residentes y visitantes.
Tras un paseo por alguna de sus calles coloridas y de la plaza mencionada nos dirigimos a visitar la fortaleza de San Felipe de Barajas, una de las fortificaciones más grandes. construidas por España en América. Su inició en 1536 y fue ampliada durante los siglos XVII y XVIII para defender la ciudad de ataques piratas e invasiones extranjeras. Está situada sobre el cerro de San Lázaro, lo que le daba una posición estratégica dominante. Destaca por su complejo sistema de murallas, rampas y túneles subterráneos, diseñados para confundir al enemigo y permitir la defensa interna. El castillo fue clave en la batalla de 1741, cuando las tropas españolas resistieron con éxito el ataque británico. Hoy es uno de los símbolos históricos más importantes de Cartagena y de la ingeniería militar colonial. Tras tomar unas fotos a la fortaleza y a la estatua de Blas de Lezo a sus pies cuya figura glosó nuestro guía quien comandó la defensa de la ciudad y del Castillo de San Felipe de Barajas frente a una flota inglesa muy superior en número. A pesar de estar gravemente herido (le faltaban una pierna, un ojo y un brazo), logró una victoria decisiva contra los británicos. Su estrategia, el uso inteligente de las fortificaciones y la resistencia en San Felipe fueron claves para derrotar al almirante Edward Vernon y evitar la conquista de Cartagena. Por esta hazaña, Blas de Lezo es recordado como uno de los más grandes marinos y estrategas militares de la historia de España, y la batalla de Cartagena es considerada una de las derrotas más importantes sufridas por el Imperio británico en América.
Cuando nos dirigiamos de vuelta a nuestro bus pudimos contemplar uno de los curiosos medios de transporte de la ciudad. Se trata de unos autobuses sin puertas a los que llaman ‘chivas’.
Desde allí nos dirigimos hacia la ciudad amurallada y en nuestro paseo fuimos visitando diferentes puntos de interés de la ciudad como la plaza de San Pedro Claver. Se trata de una de las plazas más tranquilas y elegantes de Cartagena de Indias. Lleva el nombre de San Pedro Claver, sacerdote jesuita del siglo XVII, conocido por su defensa y ayuda a los esclavos africanos que llegaban al puerto. En la plaza se encuentra su Iglesia y Santuario, donde reposan sus restos, junto al antiguo claustro jesuita, hoy convertido en museo.
Desde allí nos dirigimos a la cercana plaza de la Aduana que es la más antigua y una de las más grandes de la Ciudad Amurallada. En época colonial fue el centro administrativo y comercial de la ciudad, donde se controlaban las mercancías que entraban y salían del puerto. Su edificio más destacado es la Casa de la Aduana, una imponente construcción colonial.
En uno de los lados de la plaza hay una estatua dedicada a Cristóbal Colón, que tiene como fondo la Torre del Reloj.
Justo a lado se halla la torre del Reloj que era la entrada icónica a la Ciudad Amurallada, es el acceso principal y más emblemático. Fue construida en el siglo XVIII y marcaba la entrada fortificada entre la ciudad y la antigua plaza del mercado. Está situada junto a la Plaza de los Coches y durante la época colonial funcionó como punto de control y defensa, siendo uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad.
La Plaza de los Coches es una de las plazas más históricas y concurridas de la Ciudad Amurallada. Durante la época colonial fue un importante mercado de esclavos, lo que le da un fuerte significado histórico. Está rodeada por arcos coloniales conocidos como el Portal de los Dulces, donde hoy se venden dulces típicos de la región. En el centro de la plaza se encuentra la estatua de Pedro de Heredia, fundador de la ciudad.
Finalmente, el guía nos encaminó hacia un museo-comercio de esmeraldas. En ese punto avisamos a César que dejábamos la excursión y que regresaríamos por nuestra cuenta al barco. Nos dirigimos hacia la Catedral de Santa Catalina de Alejandría.
Visitamos su interior. La catedral se halla junto a la plaza de Bolivar, donde se encuentra una estatua del libertador y en uno de sus lados el museo de Cartagena en un edificio que albergaba antiguamente el Palacio de la Inquisición. Es una plaza con una gran actividad y muchos cartageneros tratando de convencerte para realizar paseos con coches antiguos.
En ese momento decidimos ir a tomar alguna cosa a uno de los locales de comidas de la zona y dio la casualidad que no es encontramos allí a las dos personas que nos dan las charlas culturales y sobre los lugares que vamos a visitar en el barco, Laura y Máximo, que nos recomendaron que tomásemos pan de bono y una bebida refrescante de frutas llamada agua de panela, muy recomendable.
Desde allí nos dirigimos a través de varias calles con edificios coloniales hacia la Pza. de Sto. Domingo.
En esa plaza se halla la iglesia del santo y junto a ella un edificio colonial que pertenece a la embajada española. Frente a ella la famosísima ‘gorda Gertrudis’ una estatua del escultor colombiano Botero.
Tras comprar algunos recuerdos y seguir contemplando edificios singulares como el de un restaurante en cuyos balcones habían una especie de esculturas que se asemejaban a las figuras del día de muertos mexicanos, nos dirigimos a buscar un taxi que por 10 dólares nos llevó a la terminal de cruceros. El taxista era un forofo del Barça y nos pasamos el trayecto hablando de futbol.
Aún nos quedaba una sorpresa por ver ya que la terminal es un lugar maravilloso con una gran vegetación y numerosos animales, entre ellos, pavos reales, guacamayos azules y rojos, monos titis, una verdadera mini selva junto al muelle.
Subimos al barco tras visitar las tiendas de la terminal y tras una muy interesante visita a la ciudad de Cartagena de Indias, eso sí, acompañados de una temperatura que ha oscilado entre los 29 y los 33 grados, por lo cual vamos directos al camarote a refrescarnos un poco, antes de subir a picar algo de comer al buffet.
Durante la maniobra de salida del barco del puerto, que fue a las 7 de la tarde, ya noche cerrada, pudimos comprobar que un crucero nuevo de Virgin que estuvo situado a nuestro lado durante todo el día, tenía encendidas unas luces rojas en los balcones de los camarotes que al alejarnos nos mostraron que su conjunto formaba la palabra Cartagena, algo que nos pareció muy original.
Nuestra visita a la ciudad ha sido muy interesante y recomendable. Ahora navegamos hacía Puerto Limón en Costa Rica que se halla a 450 millas náuticas.