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MANILA – 15 y 16 de Marzo

Manila,  15 de Marzo (1er día)

Tras 5 días de navegación que en algunos momentos han sido un tanto agitados, llegamos a uno de los destinos marcados en rojo en nuestra ruta, Manila. Iba a ser una visita muy importante por dos grandes motivos. El primero, Inma iba a poder visitar el lugar donde se halla enterrado su abuelo por primera vez en su vida. La segunda es que nos íbamos a reunir con su hija Marta que por motivos laborales se encontraba en la cercana isla de Cebú y amplió su estancia para venir a Manila a reunirse con nosotros y de esta forma también poder visitar la tumba de su bisabuelo. Por anticipado también habíamos pedido permiso para que pudiera venir a conocer ‘nuestro hogar’ durante los cuatro meses del viaje y de paso cenar juntos los tres en el barco.

Filipinas es un país insular del sudeste asiático formado por más de 7.600 islas. Se encuentra en el océano Pacífico occidental, entre el mar de China Meridional y el mar de Filipinas. Su capital es Manila, situada en la isla de Luzón, nuestro destino. Otras grandes islas son Mindanao y Visayas (conjunto de islas centrales). Tiene más de 110 millones de habitantes y los idiomas oficiales son filipino e inglés.

 El país fue colonia de España desde 1565 hasta 1898 que pasó a control americano tras la Guerra Hispano‑estadounidense. Finalmente logro su independencia en 1946 al final de la II guerra Mundial en la que fue invadida por los japoneses. La religión predominante es el catolicismo, herencia española. El país se sitúa en el Cinturón de Fuego del Pacífico, con numerosos volcanes y terremotos. El clima es tropical, con estación seca y estación lluviosa y los tifones afectan al país con frecuencia. Su economía combina agricultura, industria y servicios, siendo el arroz el alimento básico de la población. Filipinas es conocida por la hospitalidad de su gente y sus espectaculares playas tropicales.

Manila es el lugar que vamos a visitar, se halla a orillas de la Bahía de Manila y forma parte de la gran área metropolitana llamada Metro Manila. Fue fundada por los españoles en 1571 comandados por Miguel López de Legazpi y durante siglos fue el centro del comercio del Galeón de Manila entre Asia y América. El barrio histórico amurallado se llama Intramuros. La ciudad sufrió grandes destrucciones durante la Batalla de Manila (1945) en la Segunda Guerra Mundial. Hoy es el centro político, histórico y cultural del país. La ciudad tiene uno de los puertos más importantes del sudeste asiático, siendo una de las ciudades históricas más importantes de Asia.

Gracias a no haber podido hacer la escala en Cairns, durante el trayecto se nos informó que se adelantaría la llegada a Manila prevista para las 4 de la tarde y que finalmente fue a las 10,30 de la mañana, con lo cual nos daba mucho más margen para poder preparar la visita.

Tras desayunar, nos arreglamos para desplazarnos hacia el centro de la ciudad. Nos dirigimos hacia la zona de la plaza de José Rizal centro neurálgico de la ciudad, tras atravesar la zona portuaria donde un enjambre de personas se nos ofrecía como guías para Intramuros y taxis o tuc-tuc para ir donde quisiéramos. De camino a la plaza nos encontramos con el monumento a Legazpi y Urdaneta dos de los principales referentes españoles de la ciudad de Manila. 

Una vez en la plaza vimos la gran bandera y el monumento a Rizal con dos soldados haciendo guardia frente a él como se ve en la foto de portada. Seguimos visitando el parque frente al monumento que tiene en sus laterales dos grandes edificios, el museo de Antropología y el Museo de Historia Natural.

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Y en el centro un gran estanque. Nuestra intención era encontrar algún lugar donde vendiesen flores, pero al ser domingo y estar en una zona con pocos comercios le preguntamos a una de las personas que se nos ofrecían como guía, donde podíamos encontrar una floristería y nos indicó que lo más fácil seria hallarla en un mall o gran centro comercial que se hallaba relativamente cerca.

Tras negociar un precio montamos en uno de los numerosos tuc-tuc, que nos llevó de forma veloz a través del intenso y caótico tránsito, toda una experiencia, al Robinsons Mall un inmenso centro comercial de varias plantas con tiendas de marca y un gran almacén, donde compramos un ramo de flores y un jarrón para depositarlas posteriormente en la visita a la cripta.

Desde allí cogimos un taxi para dirigirnos al Hotel Conrad Manila de la cadena Hilton, donde se iba a hospedar Marta que en esos momentos estaba llegando al aeropuerto procedente de Cebú. El hotel era espectacular, la recepción se halla en el 3 piso y estuvimos esperando su llegada en un hall con unas vistas magnificas de la bahía, a los lejos veíamos nuestro barco. Tras el reencuentro, subimos a otra planta superior donde en un salón nos ofrecieron bebida y comida mientras le realizaban el check-in. 

Sobre las 2 pedimos un Grab (el Uber de Manila) y nos dirigimos hacia la Iglesia de San Agustín en pleno centro de Intramuros. La plaza estaba abarrotada ya que se celebran numerosas bodas.

No pudimos pasar al interior de la iglesia ya que la entrada estaba restringida. 

. Nos dirigimos hacia el Museo que se halla en el convento justo al lado de la iglesia. Les comentamos nuestra intención de visitar la tumba del abuelo de Inma y no nos pusieron ningún problema para entrar, e incluso nos acompañó un miembro de la seguridad del museo que nos guió a la Cripta.

Allí localizamos rápidamente la lápida y con una gran emoción dejamos el jarrón con las flores junto con una tarjeta con un mensaje en nombre de todos sus descendientes.

Tras unos momentos de recogimiento, salimos pasando junto a un precioso claustro que estaba invadido por parejas de novios chinos haciéndose fotos y nos dirigimos nuevamente a la plaza frente a la Iglesia, intentando entrar en ella, pero solo nos permitieron verla desde la puerta ya que la celebración de las bodas no permitía entrar a gente ajena. Se trata del templo más antiguo de Manila y uno de los monumentos históricos más importantes de Filipinas. Fue construida entre 1587 y 1607 por los españoles, siendo la única iglesia de Intramuros que sobrevivió intacta a la destrucción de la Batalla de Manila (1945). Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO siendo su estilo barroco colonial con muros gruesos de piedra y su interior ricamente decorado con frescos en el techo. Fue utilizada como campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial.

Hicimos fotos y nos dirigimos hacia la cercana Casa Manila una vivienda al estilo de las viviendas de las familias acomodadas del siglo pasado.

Paseamos por las calles llenas de paradas de comida y de artesanía, dirigiéndonos primero al lugar donde se halla un monumento a las personas asesinadas por los japoneses en la batalla de Manila. Pasamos por la plaza donde se halla la catedral y el Palacio de Gobernación.

Desde allí decidimos tomar un Grab para ir al barrio de Binondo, el barrio chino de Manila. Fundado en 1594 por los españoles, para separar a los chinos de Intramuros y situado al otro lado del rio Pasig que los separa. Es considerado el Chinatown más antiguo que existe. Paseamos por la Ongpin Street, llena de comercios y restaurantes chinos. Las calles del barrio estaban abarrotadas de gente que hacían colas para entrar en los fast food de comida china. 

. Finalmente entramos a comer en un restaurante donde no había tanta gente y comimos los típicos dumplings fritos y hervidos.

Callejeamos un poco más por el barrio y decidimos llamar a otro Grab para dirigirnos al barco, para subir a bordo los tres y enseñarle a Marta nuestro camarote, así como todas los salones e instalaciones del barco, incluido el magnífico teatro. Tras cambiarnos fuimos a cenar los tres al restaurante que ya estaba avisado nos montaron una mesa solo para nosotros tres. Tras la cena acompañamos a Marta al muelle nuevamente para que pudiera tomar un taxi e ir a su hotel.

Manila,  16 de Marzo (2º día) 

En este segundo día habíamos quedado a las 9,15 con Marta frente al monumento de Rizal, donde encontraríamos a un guía que nos haría una visita a Intramuros en castellano. Volvemos a pasar por la zona donde una multitud nos ofrece sus servicios de guía. Llegamos al punto de encuentro y mientras esperabamos nos fijamos en dos cosas. Una especie de monumento con un reloj, que según nos explicó después el guía, se trata del punto kilométrico 0 de las carreteras de Filipinas

Y la segunda las verdaderas carreras de motos que se inician cada vez que se pone verde un semáforo.

Finalmente nos reunimos y empezamos la visita con el guía. Muy cerca del monumento visitamos el lugar  donde fue fusilado Rizal. Es una zona específica llamada Rizal Execution Site. Se trata de un conjunto de estatuas que recrea el momento del fusilamiento de José Rizal. Se ven los soldados apuntando y a Rizal en el instante de su ejecución en 1896. En el suelo hay huellas de bronce que marcan sus últimos pasos hasta el lugar exacto. Es uno de los puntos más impactantes históricamente de Manila, porque permite visualizar cómo ocurrió el fusilamiento. El guía nos explicó que los soldados que dispararon eran ‘indios’ que es como llamaban a los nativos filipinos, pero detrás de ellos había otro pelotón de españoles con orden de disparar a los primeros si no cumplían la orden. José Rizal fue fusilado de espaldas al ser acusado de traidor, a pesar de su petición de hacerlo de frente.

Desde allí y a través de un paseo arbolado nos dirigimos hacía Intramuros yendo en paralelo a las murallas de la antigua ciudad y en el espacio entre el paseo y dichas murallas vimos algo que nos sorprendió, un campo de golf municipal que es bastante barato, según el guía.

Llegamos a Intramuros y otra vez nos volvimos a dirigir hacía la iglesia de San Agustín callejeando

  . La plaza estaba casi vacía, en comparación a la multitud que se encontraba en ella ayer

Entramos nuevamente al museo y fuimos a la cripta para poner unas velas por el abuelo de Inma y otros familiares enterrados en ella. Aprovechamos para hacer fotos del monasterio y del claustro ya que el día anterior fue imposible.

También recorrimos algunas estancias interiores así como alguna sala del museo del monasterio.

No pudimos entrar en la iglesia de San Agustín ya que los lunes está cerrada, frente a ella el guía nos explicó su historia y como en la portada hay dos leones chinos que fueron colocados en agradecimiento al trabajo en su construcción de los trabajadores chinos.

 Visitamos con el guía nuevamente, lugares por los que habíamos pasado el día anterior, pero en esta oportunidad con unas explicaciones que nos dieron una mejor perspectiva de los lugares. Entre ellos la Casa Manila, un museo situado en Intramuros que recrea una casa típica de la época colonial española en Manila. Muestra cómo vivía una familia acomodada en los siglos XVIII–XIX. Es una reconstrucción moderna, basada en casas históricas reales. Un lugar ideal para entender la vida cotidiana durante la época española en Filipinas.

También visitamos el monumento a las personas asesinadas durante la batalla de Manila de 1945, se llama ‘Memorare Manila 1945’, cuya foto se halla en el escrito del primer dia. Conmemora a las más de 100.000 víctimas civiles de la batalla durante la Segunda Guerra Mundial. Es una escultura de figuras humanas que representan el sufrimiento de la población. Incluye una placa conmemorativa dedicada a las víctimas inocentes. Es uno de los monumentos más emotivos de Manila, recordando la destrucción casi total de la ciudad al final de la guerra. Justo al lado se pueden ver fotos del estado en el que quedó la ciudad.

Desde allí nos dirigimos a la catedral en la cual, hoy si pudimos  entrar y visitar las distintas capillas.

Entre las capillas destaca una en la que se encuentra una gran cruz tallada de madera.

Desde allí nos dirigimos hacia el Fuerte Santiago, visitándolo en toda su extensión. Tras pagar la entrada, paseamos por una zona de jardines, donde en uno de sus laterales se pueden ver hallan unas ruinas con numerosos impactos de bala

Al final de la zona ajardinada se llega a la entrada principal, la Puerta del Fuerte Santiago, una puerta monumental con el escudo español.

Una vez pasamos por ella nos encontramos en la Plaza de Armas, con una zona central abierta que es un antiguo espacio militar para formaciones. En el lado derecho hay unas edificaciones que era el cuartel donde estaban las tropas y que ahora se utiliza de teatro. Siguiendo de frente nos encontramos con las murallas y baluartes del Fuerte, con sus defensas de piedra con vistas al rio Pasig, justo enfrente del barrio de Binondo. Dentro del fuerte también se halla el lugar donde estuvo encarcelado Rizal antes de su ejecución.

También pudimos visitar los antiguos calabozos subterráneos del fuerte a los que se accede a través de una puerta muy baja. Es una de las zonas más impactantes de la visita en Manila. Son prisiones subterráneas situadas bajo el fuerte, cerca del Río Pasig que se usaron durante la época española y, más tarde, en la ocupación japonesa en la Segunda Guerra Mundial. Durante la Batalla de Manila (1945), muchos prisioneros, especialmente civiles filipinos, fueron encerrados allí. Cuando las tropas japonesas se retiraban, los calabozos se inundaron, causando la muerte de numerosos prisioneros atrapados. Hoy vimos en su interior restos de las celdas de piedra en un ambiente oscuro y húmedo que reflejan las duras condiciones. Hay placas, fotos y representaciones con figuras que explican lo ocurrido en su interior. Es un lugar muy sobrecogedor, que recuerda el sufrimiento vivido en Manila durante la guerra.

Regresamos hacia la entrada del Fuerte contemplando los jardines y la cercana imagen de la catedral.

A la salida del fuerte el guía nos dice que como teniamos tiempo podríamos coger un taxi y hacer una última visita muy interesante. Nos dirigimos hacia el barrio de Quiapo, pasando por unas zonas muy pobres con viviendas de latón y madera de dos pisos. En la parte inferior hay una tienda o taller y en la superior a la que se sube con una sencilla escalera de madera de quita y pon.

También pudimos observar uno de los mas conocidos medios de transporte de Filipinas los Jeepney o autobuses que no tienen ninguna parada establecida, recogen a la gente y la dejan cuando lo solicitan 

Nos dirigíamos hacia la Basílica Menor del Nazareno Negro, una de las iglesias más importantes y visitadas de Manila. La iglesia alberga la famosa imagen del Nazareno Negro de Manila. Se trata de un centro de gran devoción popular en Filipinas. Millones de fieles acuden a rezar cada año a ella y se cree que la imagen tiene poderes milagrosos. Cada 9 de enero se celebra la Traslación del Nazareno Negro, siendo una de las procesiones más multitudinarias del mundo. La basílica actual ha sido reconstruida varias veces debido a incendios y daños, pero la devoción al Nazareno sigue intacta.

Entramos en la iglesia que, a pesar de ser lunes, está abarrotada y salimos a la plaza frente a la iglesia, donde vimos la multitud que circula por las calles del barrio, para comprar unos colgantes de jazmines a unas vendedoras locales que se ofrendan al Cristo en su interior.

Nos dirigimos hacia la parte trasera de la iglesia donde hay una imagen del Cristo en una vitrina y donde vimos a numerosos fieles tocar los cristales y orar frente a la imagen. Cuando ya nos íbamos, una empleada que estaba frente a una puerta cerrada con unas cintas llama a nuestro guía y le comenta que podemos pasar al interior, y tras subir por unas escaleras llegamos justo detrás de la figura del Cristo que preside la iglesia y que está en una especie de hornacina de cristal de la que solo se puede tocar el talón de uno de sus pies, algo que es todo un privilegio para los que lo pueden hacer.  

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Tras salir de la iglesia y debido a que, durante el trayecto hasta ella, el guía nos había hablado de comida filipina entre ellos los espaguetis filipinos que se hacen con kétchup de banana e insistiéndonos en que si teníamos oportunidad probáramos el kétchup, le pedimos que nos acompañara a una tienda y nos indicara cuál de ellos comprar

. Tras salir de la tienda con nuestro kétchup, nos despedimos de nuestro guía que nos dijo que se quedaba a comer por allí. Nosotros nos dirigimos con un taxi hacia la terminal, donde nos despedimos de Marta que regresa al hotel para ir al aeropuerto a tomar el vuelo de regreso a Barcelona.

 Nos paramos en la terminal para comprar unos magnetos y subimos a comer y descansar. Vimos la salida del barco y su recorrido por la bahía de Manila terminando de esta forma una de las escalas más esperadas, que nos ha dejado un gran sentimiento de felicidad al poder reunirnos con Marta y poder realizar uno de los mayores deseos de Inma como era visitar la tumba de su abuelo

Lo cierto es que han sido dos días muy emocionantes y vividos con intensidad.

Ahora nos dirigimos hacía la cercana isla de Taiwan, a su puerto de Keelung del que nos separan 738 millas náuticas.

Para despedirnos os dejamos una imagen del maravilloso ocaso que nos brindó la bahía de Manila 

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