Pago Pago – Samoa Americana
Tras 5 días de navegación en los que hemos atravesado el Ecuador, pasando del Pacifico Norte al Pacifico Sur, llegamos a nuestro nueva escala Pago Pago en la Samoa Americana.
La Samoa Americana es un archipiélago ubicado en el Pacífico Sur, entre Hawái y Nueva Zelanda. Está formada por las islas de Tutuila, la principal donde se halla la capital Pago Pago, Aunu’u, Ofu, Olosega y Taʻū y el remoto atolón Rose. Tiene una superficie de 199 km² con una población de aproximadamente 45.000 habitantes. Los idiomas son el samoano y el inglés y su moneda el dólar estadounidense. Es un territorio no incorporado de Estados Unidos eso quiere decir que no tienen derecho de voto en las elecciones americanas.
Los primeros pobladores llegaron hace más de 3.000 años. La cultura samoana tradicional sigue siendo el centro de la vida social, basada en una familia extensa y los jefes tribales, ‘los matai’. Exploradores europeos llegaron en el siglo XVIII. En el siglo XIX, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos compitieron por el control de las islas. Y en 1899, mediante la Convención Tripartita de Berlín, la parte occidental pasó a Alemania que hoy es el estado independiente de Samoa, mientras que la parte oriental quedó bajo control de Estados Unidos que es la actual Samoa Americana, que en 1900 se estableció oficialmente como territorio americano. Convirtiéndose en una base naval estratégica para EE. UU que tuvo importancia durante la Segunda Guerra Mundial. En 1967 adoptó su propia constitución.
Actualmente sus habitantes son nacionales estadounidenses, pero no ciudadanos, salvo que lo soliciten. Tienen un autogobierno local, pero EE. UU. controla la defensa y las relaciones exteriores. Su economía depende de la pesca, especialmente atún, que genera una importante industria conservera, y el turismo. Las islas tienen una fuerte identidad polinesia, así como una alta participación religiosa en su mayoría cristiana. Es una sociedad donde la estructura familiar y el respeto a los ancianos son fundamentales. En sus islas podemos encontrar desde paisajes volcánicos hasta selva tropical y arrecifes de colores, contando con uno de los pocos parques nacionales de EE. UU. fuera del territorio continental, el Parque Nacional de Samoa Americana.
El barco llegó a su capital Pago Pago, que tiene una población aproximada de 4.000 habitantes. Su puerto natural es uno de los más profundos del Pacífico. Es centro administrativo y económico del territorio. Cuando nos despertamos de buena mañana ya estamos entrando en la bahía de Pago Pago, que contemplamos desde el balcón del camarote.
Desayunamos y nos preparamos para la excursión. Nos dirigimos a unos autobuses locales denominados ‘aiga’. Se trata de minibuses públicos tradicionales, no buses de tipo urbano moderno, sino camionetas o minibuses más informales que transportan pasajeros de pueblo en pueblo. Se pueden tomar desde cualquier punto de la carretera principal ya que no tienen paradas estrictas, solo hace falta que levantes la mano para que te recoja. Para bajarte tienes que tocar la ventana o una cuerda que indica al conductor dónde quieres bajarte. No tienen horario fijo ni rutas estrictas y funcionan durante el día. En nuestro caso ‘confiscaron’ unos cuantos, para transportarnos, por lo que suponemos más de un local se acordaría de nosotros.
Y a continuación una foto del magnifico conductor
Salimos de la ciudad dirigiéndonos hacia el oeste por la carretera principal durante unos 12 kilómetros, pasando por escuelas y pueblos donde comprobamos que numerosas casas tenían delante en el jardín, tumbas. La guía nos explicó que, tanto en la Samoa Americana como en la Samoa independiente, como pudimos comprobar al día siguiente, las familias que son numerosas suelen tener propiedades grandes, muchas veces con espacio alrededor de la casa principal y tradicionalmente algunos miembros de la familia podían ser enterrados dentro de la propiedad familiar, generalmente en un área designada del jardín o cerca de la casa. El motivo era mantener a los ancestros cerca del hogar, lo que refuerza los lazos familiares y espirituales ya que los espíritus de los antepasados protegen la casa y la familia. Hoy en día, los entierros en jardines privados son menos comunes, debido a regulaciones de salud pública y a la urbanización, y la mayoría de los entierros se realizan en cementerios familiares o comunitarios, aunque algunos clanes conservan la tradición en parcelas privadas.
También comprobamos numerosas edificaciones denominadas Fale que significa “casa” en samoano. Se caracterizan por ser abiertas, sin paredes completas, con techo de hojas de palma o metal y columnas de madera lo que permite la ventilación natural y vistas al exterior, ideal para climas tropicales. Las más grandes son las fale tele, la gran casa comunal, usada para reuniones importantes, ceremonias y recepciones.
También comprobamos la gran cantidad de iglesias de diferentes cultos. Nos explicaron que hay al menos 18 iglesias católicas, 43 mormonas y un número indeterminado de iglesias protestantes, pentecostales u otras denominaciones cristianas presentes en el territorio, que podrían sumar varias decenas más. Las más modernas parecían ser las de la Iglesia de los Últimos días.
Llegamos al pueblo de Leone antigua capital de la isla, donde desembarco en 1832 el primer misionero de Samoa. En el hicimos la primera parada junto a un monumento frente a la costa dedicado a las víctimas del tsunami que se produjo el 29 de septiembre de 2009. Un fuerte terremoto de magnitud 8.1 frente a las islas Samoa generó un tsunami que impactó severamente la isla de Tutuila, incluyendo Leone que sufrió olas de varios metros, que destruyeron viviendas y causaron 34 fallecidos en la zona.
Junto al monumento pudimos observar una vista de la costa cercana así como observar unas flores preciosas que nos llamaron mucho la atención.
Volvemos al autobús y pasamos sin detenernos frente a la Iglesia de Zion para dirigirnos hacia el lugar denominado de La tortuga y el tiburón que está ubicado en el pueblo de Vaitogi.
Se trata de una formación rocosa costera de origen volcánico asociada a una famosa leyenda samoana, sobre una anciana y su nieta que se transformaron en tortuga y tiburón. Según la tradición, todavía pueden aparecer tortugas y tiburones cerca del lugar. La leyenda explica que hace mucho tiempo vivían en Vaitogi una abuela y su nieta que eran muy pobres. Pasaban hambre y sufrían porque nadie quería ayudarlas. Desesperadas y sin esperanza, decidieron lanzarse al mar desde las rocas. Pero en lugar de morir, ocurrió algo milagroso, La abuela se transformó en una tortuga y la nieta se transformó en un tiburón. Desde entonces, según la tradición, ambas aparecen en el mar frente a Vaitogi cuando la gente canta canciones tradicionales o les ofrece comida.
Junto a este lugar se extiende una playa paradisiaca.
En nuestro camino de regreso pasamos frente a una base militar americana y fuimos a un parque junto a unas instalaciones deportivas frente a una bahía preciosa, donde las dos guías nos bailaron un baile típico samoano bajo un calor insoportable y aprovechamos para hacernos unas fotos con ellas.
A continuación, debíamos dirigirnos hacía los montículos estelares de Tia Seu Lupe. Se trata de un sitio arqueológico histórico que consiste en un marae o montículo de piedra usado por los antiguos samoanos para ceremonias y rituales. Su nombre, Tia Seu Lupe, significa “monto de palomas”, porque antiguamente los jefes samoanos los utilizaban para el tradicional deporte de captura de palomas. Pero nos indicaron que se hallaba cerrado por labores de restauración. Os ponemos una foto del lugar sacada de archivo
Nos dirigimos pues a la siguiente visita, Fatu-ma-Futi también conocido como Flowerpot Rock o roca del macetero. Se trata de una formación rocosa natural que se asemeja a una maceta (“flowerpot”) debido a su forma característica: una base estrecha y una parte superior más ancha cubierta de vegetación. Es una de las vistas más conocidas de la isla famosa.
Desde aquí nos dirigimos al barco, pero antes de subir nos vamos a visitar la ciudad. Vimos sus edificios principales, entre ellos el senado, la iglesia y el mercado, donde compramos algunos recuerdos
Como comprobareis en el edificio del Senado debían estar los senadores ya que sus coches si estaban aparcados frente a él. Las matriculas eran Senator 1, Senator 5 etc.
Nos hicimos unas fotos con unas samoanas a las que les hizo gracia que me llamasen José María. El calor es muy fuerte y regresamos al barco agotados para comer y descansar un poco.
Tras ello subimos a la cubierta de la piscina para ver la salida del barco, y despedirnos de la última visita a suelo americano del viaje.
Un hecho anecdótico que se dio en las siguientes horas mientras nos dirigíamos a la Samoa independiente que se hallaba solo a 65 millas náuticas, es que atravesamos la Línea internacional del Cambio de Fecha lo que provocó que a medianoche pasásemos del día 17 de febrero al 19 de febrero directamente, con lo cual este año no hemos vivido el día 18 de febrero. Como despedida de esta pagina os dejamos una imagen de un ocaso precioso.