Punta Arenas – Costa Rica
Tras dos días de travesía, el primero de ellos alcanzando el Océano Pacífico a través del Canal de Panamá, llegamos a la segunda escala en Costa Rica. Se trata de la ciudad costera de Puntarenas, capital de la provincia del mismo nombre, que cuenta con unos 145.000 habitantes. Se asienta sobre una estrecha península, lo que le da una forma particular y una relación muy cercana con el mar que la rodea. Históricamente, Puntarenas ha sido uno de los puertos más importantes del país, clave para el comercio y el desarrollo económico durante los siglos XIX y XX. Aunque hoy el comercio portuario se ha trasladado en parte a otros muelles, la ciudad sigue siendo un centro portuario, pesquero y turístico relevante. Su clima es cálido durante todo el año, con una estación lluviosa y otra seca bien definidas.
En el ámbito turístico, Puntarenas es conocida por sus playas, su malecón llamado Paseo de los Turistas, su gastronomía basada en mariscos y por ser punto de salida hacia destinos populares como Monteverde, Isla del Coco y las playas del Pacífico central.
Al despertarnos vemos desde el balcón la llegada al puerto.
Tras desayunar nos arreglamos para ir de excursión, denominada ‘Un paseo por las nubes’, que se dirige hacía San Luis en la zona de Monteverde, Se trata de una región rural y montañosa muy conocida en Costa Rica por su bosque nuboso, naturaleza y turismo ecológico. Se halla en la cordillera de Tilarán, en la provincia de Puntarenas, con elevaciones entre 1200 y 1800 m sobre el nivel del mar y un clima fresco y húmedo en comparación con el seco y cálido del Puntarenas.
Nos dirigimos hacia San Luis. A través de una estrecha y muy transitada carretera, con unos grandes camiones, que provocaban largas colas, ya que la carretera era casi siempre en continuo ascenso. Nos dirigimos a nuestro destino pasando por las localidades del interior de Esparza, San Ramón, donde comprobamos el tipo de construcción de las diferentes casas y los comercios y servicios
. En nuestro camino vamos comprobando como cada vez la vegetación es cada vez más espesa formando verdaderas zonas selváticas. El guía entre otras informaciones de la zona, nos comentó el motivo por el cual a los costarricenses se les conoce como ticos. Es debido a que el diminutivo que utilizan es ‘tico’, como chiquitico. Inma le comentó que en Navarra se utiliza la misma terminación. Como ya le había llamado la atención los numerosos topónimos navarros como Esparza, Corella, e incluso el nombre de la compañía de autobuses en el que íbamos que se llamaba Arguedas buscamos información, comprobando que hubo emigración navarra a Costa Rica, sobre todo del valle de Baztán y Tierra Estella, de artesanos, pastores y agricultores que se adaptaron muy bien a este país.
Tras casi dos horas de viaje llegamos por fin a la zona de San Luis, donde hay un complejo, con tiendas, restaurantes y un centro de aventuras con tirolinas además de unos senderos con puentes-pasarelas que nos llevarán al centro de un denso bosque. En el inicio del recorrido hay una zona donde dejan comida a los pájaros, donde pudimos contemplar a diferentes tipos de ellos todos con un gran colorido.
Iniciamos la caminata a través del sendero rodeados de una densa vegetación y cruzándonos de cuando en cuando con alguna corriente de agua.
Pudimos observar durante nuestra caminata diferentes aves, lagartijas y tipos de plantas y árboles como los curiosos helechos en forma de báculo y las denominadas palmas hombre ya que sus raíces jóvenes tienen forma de pene. Este árbol tiene la característica que se puede mover de 25 a 30 centímetros al año para buscar más luz.
También pudimos observar un colibrí en su nido, todo ello con la explicación de un guía del complejo
En el recorrido también encontramos unas flores preciosas que llamaron nuestra atención. como comprobareis este es un día dedicado a la naturaleza.
Pasamos varias pasarelas cimbreantes por encima de bosques y ríos. La última parada fue en una zona habilitada con una especie de comederos de pájaros que según nos indica el guía tienen un néctar que atrae a los colibrís, pero no vemos ninguno
Fuimos comer a un buffet del complejo, arroz, frijoles y carne de cerdo y tras ello volvemos a la zona de colibrís donde pudimos observar un par de ellos. Uno de ellos de un color azul intenso, precioso, pero al que no podemos sacar foto, aunque conseguimos hacer una a uno de color verde aunque la foto no tiene una gran definición
De vuelta al autobús de regreso al barco, realizamos la típica parada en un complejo de tiendas denominada ¡El Jardín’! para que pudiéramos comprar souvenirs, Mientras la gente hacia sus compras, nosotros nos dirigimos hacia la parte posterior de los locales donde hay un precioso jardín con un mariposario y pudimos ver unas grandes y preciosas mariposas.
Tras ello volvemos al autobús y regresamos a Punta Arenas. Nos dejaron en el muelle y regresamos hacía la ciudad para pasear por el malecón, ‘el paseo de los Turistas’, donde además de una pérgola hay una zona de restaurantes
Allí pudimos ver anunciados los famosos y tradicionales “churchills”, un postre frío a base de hielo granizado y sirope con leche condensada. De regreso contemplamos el ocaso en la playa que se extiende junto al malecón.
Regresamos hacia el barco y tuvimos que hacer una larga cola para pasar el control de entrada al muelle. Subimos al barco y no pudimos ver la salida ya que se demoró debido a que tuvieron que venir 2 ambulancias a recoger pasajeros.
Tras dejar el puerto atrás y con ello Costa Rica que nos ha parecido una maravilla en cuanto a la naturaleza que la inunda, sin embargo, las ciudades y poblaciones que hemos conocido nos dejan la sensación de un país no desarrollado y en función de los recursos y riqueza que según nos han informado los guías son muchos y muy variados como la industria electrónica y farmacéutica y que no se reflejan en sus calles.
Ahora nos dirigimos a Puerto Vallarta en México que se halla a 1478 millas náuticas.