Willemstad – Curaçao
Tras un día de navegación frente a las costas venezolanas llegamos a nuestra próxima escala, el puerto de Willemstad capital de la antigua colonia holandesa de Curaçao. Formaba parte de las Antillas Holandesas conocidas como ‘A, B, C’ es decir Aruba, Bonaire y Curaçao. Os explicamos un poco de su historia, que hasta la llegada de los españoles la isla estaba habitada por el pueblo indígena arawak, conocidos como los caquetíos, que vivían de la pesca, la agricultura y el comercio con otras islas del Caribe y la costa venezolana. Fue avistada por Alonso de Ojeda en 1499 y pasó a formar parte del Imperio español. Sin embargo, España no la valoró mucho y trasladó a muchos indígenas a otras colonias. En 1634, la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales conquistó la isla y Curaçao se convirtió en un importante puerto comercial y centro del comercio atlántico, sobre todo por el tráfico de esclavos africanos, que trabajaban en los campos de caña de azúcar. La esclavitud fue abolida oficialmente en 1863, lo que transformó profundamente la sociedad y la economía local. A comienzos del siglo XX, la refinería de petróleo, que dio lugar a la actual compañía petrolífera Shell, ligada a Venezuela convirtió a Curaçao en un centro industrial clave del Caribe, atrayendo migración y crecimiento urbano a Willemstad, aunque la refinería está inactiva desde 2019. Actualmente su economía se basa sobre todo en el turismo. Fue parte de las Antillas Neerlandesas hasta su disolución en 2010. Es un país autónomo dentro del Reino de los Países Bajos, con gobierno propio, aunque comparte defensa y relaciones exteriores. La moneda es el florín antillano con un cambio de 1 euro por 2,10 florines. Hoy es conocida por su mezcla cultural afrocaribeña, europea y latinoamericana. Su arquitectura es colorida y tiene un idioma criollo propio, el papiamento, mezcla de portugués y español que son su base principal, así como el holandés y diversas lenguas africanas, aunque su idioma oficial es el holandés.Nos levantamos temprano y subimos a ver la maniobra de atraque del barco y las primeras imágenes de la ciudad. Tras desayunar quedamos a las 8.15 en recepción con Puri, Antonio y Julio, fuimos al muelle donde localizamos a la persona que va a ser nuestra guía en la excursión contratada a través de Viator. Se trata de Nelly. Vamos en un pequeño microbús solo para nosotros cinco. El muelle de cruceros se halla en el barrio de Otrobanda. Tras circular por él nos dirigimos a la otra parte de la ciudad a través del Puente Reina Juliana que cruza la bahía de Schottegat.
Desde allí llegamos al barrio de Punda, y nos apeamos en una plaza donde podemos ver el Templo de Emanuel, de arquitectura colonial holandesa y originalmente una sinagoga.
En el centro de la plaza hay diferentes elementos entre ellos una imagen de la palabra Dushi cuyo significado es cariño, estima etc. y es una palabra que se halla en todas las camisetas de recuerdo de la isla. También vemos un cartel de Curaçao y nos hacemos una foto de grupo, que es la foto de la portada de la página.
Nos encontramos con una serie de estatuas denominadas ‘Chichis’ que se hallan a lo largo de la ciudad y son mujeres con grandes senos y trasero al estilo Botero.
El centro histórico de Willemstad fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997, reconocido por su arquitectura colonial única, que mezcla estilos europeos (neerlandés y español) con tradiciones caribeñas y africanas. Destacan las casas pintadas de color pastel a lo largo del puerto. Hoy Willemstad es uno de los centros urbanos coloniales mejor conservadas del Caribe. Pasamos por el puente flotante de la Reina Emma, símbolo de la ciudad, que une los barrios de Punda y Otrobanda.
Desde el puente fotografiamos las casas pintadas en pastel que se hallan junto al muelle interior de la ciudad, a las que se les denomina casas pastel. Nos acercamos a preguntar el horario de la sinagoga, para poder regresar más tarde puesto que ya no teníamos tiempo para visitarla.
Regresamos al autobús y nos llevan a visitar la destilería de Chobolobo que era una antigua hacienda donde nos explicaron el proceso de elaboración del licor Curaçao que se produce a partir de los naranjos que trajeron de Valencia para plantar en la isla, pero que dieron un fruto muy amargo y fue abandonado. Siglos después fue vuelto a cultivar dando una fruta que los locales llaman laraha, y que es la base del licor local. El fundador de la destilería era un componente de la familia Senior, antiguos judíos conversos españoles que huyeron de la persecución por parte de la Inquisición, dirigiéndose primero a Amsterdam y más tarde a Curaçao. Uno de los descendientes al probar la piel de la laraha combinada con otras especies comprobó que producían un buen licor y fundó la compañía Senior & Cía. en 1896. Observamos el proceso de embotellado del licor y tomamos una degustación de dicho licor que tiene diferentes sabores, desde café, chocolate, tamarindo, etc.
Desde allí nos dirigimos a la cercana playa de Mambo Beach, llena de cruceristas, donde nos damos un baño y paseamos por sus tiendas e instalaciones. Es una playa sin ningún tipo de interés especial que solo destaca por su masificación, era una visita prescindible.
De regreso de la playa finalizamos la excursión y regresamos al barco para comer en el buffet y tras descansar un poco, volvemos a salir pasando por la zona comercial de Fort Rif, un antiguo fuerte convertido en un lugar de bares y tiendas. Pasamos nuevamente por el puente móvil para llegar a Punda y visitar la sinagoga y su museo.
La sinagoga Mikvé Israel–Emanuel de Willemstad, es la más antigua del continente americano en uso continuo, fundada en 1732 por la comunidad judía sefardí. Destaca por su interior con piso de arena, símbolo de humildad y recuerdo de la persecución histórica, y por su arquitectura colonial bien conservada.
Una vez finalizada la visita nos dirigimos a una calle con numerosas tiendas de souvenirs para comprar magnetos y poder cambiar dólares en moneda local. Nos dirigimos hacia el museo Kura Hulanda de la esclavitud, pero ya había cerrado. Este museo es uno de los principales espacios para aprender sobre la esclavitud y la historia africana en el Caribe.
Está ubicado en el histórico barrio de Otrobanda y se encuentra en lo que antes fue una casa de comercio de esclavos que se halla en una zona peatonal con muchos comercios chics, galerías de arte, bares y restaurantes. Es una zona bastante exclusiva y tras pasear por sus calles regresamos al barco.
El barco zarpa ya de noche y podemos observar al alejarnos del puerto como las casas de pastel se hallan iluminadas destacando su contorno con diferentes colores. Nos despedimos de Curaçao con la idea que es una isla muy turística y que tiene una capital con un gran encanto y muy bien conservada. Nuestra singladura nos lleva ahora a tierra continental americana, a la ciudad colombiana de Cartagena de Indias que se halla a 462 millas náuticas.