Menú Cerrar

PORT VICTORIA – SEYCHELLES 15 DE ABRIL DE 2026

Port Victoria – Islas Seychelles 

Tras seis días de navegación desde nuestra salida de Malasia, que solo se vio retenida durante un par de horas frente a las costas de las islas Maldivas, a la espera de una lancha que evacuó a un pasajero que necesitaba hospitalización, llegamos a nuestro primer destino africano, Port Victoria en la isla de Mahé de las Seychelles, tras contemplar durante estos días unas imágenes del océano espectaculares .

Dado que en el 2024 ya estuvimos en ella y visitamos la costa oeste, habíamos contratado un servicio de guía y transporte para conocer la otra parte de la isla. Tras atracar el barco en el muelle de la ciudad, sacamos unas cuantas fotos de la llegada y  nos juntamos en la recepción del barco con nuestros compañeros de viaje Antonio, Puri y Julio con los que íbamos a compartir el recorrido del día que previamente había convenido con la agencia que habíamos contratado. Bajamos al muelle y contactamos rápidamente en el exterior con el que iba a ser nuestro guía, Christian con el que nos comunicamos en francés. Pero una cosa es lo que uno propone y otra lo que Dios dispone, me refiero al recorrido, ya que yo había expresado nuestro deseo de visitar solo playas y naturaleza, pero el guía tenía su ruta dispuesta y la seguimos.

En primer lugar, fuimos a visitar una marina cercana a la capital denominada Eden Island. Se trata de uno de los puertos deportivos más importantes de todo el país. Es una marina privada de lujo, integrada en un complejo residencial, es la marina más grande de Seychelles y una de las mayores del océano Índico. Puede acoger desde barcos pequeños hasta superyates de hasta 120 metros y está conectada con la isla principal de Mahé por un puente de unos 300 m. Posee un paseo marítimo muy agradable para caminar, con restaurantes, bares con vistas a los yates y un complejo de tiendas e incluso bancos que nos permitieron sacar moneda local de un cajero automático.

Tras esta corta visita nos dirigimos hacia el sur, pasando junto al aeropuerto internacional. Nuestra siguiente parada fue la mansión Domaine de Val de Prés, también llamado Craft Village, es uno de los lugares culturales más interesantes de las Seychelles.

Es un pueblo artesanal y cultural donde puedes ver cómo era la vida tradicional criolla en las islas. Recrea una antigua finca colonial del siglo XIX con una casa principal llamada “Gran Kaz” (casa del plantador) e incluye cocinas tradicionales, casas de trabajadores y espacios históricos.

Visitamos una de las zonas donde el objeto principal es el ‘coco de mer’ uno de los símbolos más curiosos y famosos de las Seychelles. Es el fruto de una palmera única en el mundo y puede llegar a pesar de 15 a 30 kilos, teniendo una forma muy característica y bastante sugerente. Su cáscara dura se utiliza para fabricar objetos decorativos, cuencos o recipientes siendo en si mismo por su forma uno de los souvenirs más caros del mundo. Una de las utilidades que nos mostraron es que se puede producir perfume y compramos algunas muestras de ellos.

Desde allí nos dirigimos a otra hacienda donde producen ron de la marca Takamaka. El guía nos enseña los diferentes procesos de la destilación del ron de caña. Visitamos la mansión que tiene souvenirs con el logo de la marca de ron.

Justo frente a la entrada de las instalaciones de la casa de ron Takamaka, pudimos tomar las primeras fotos de una playa de la costa este de la isla. 

Desde allí nos dirigimos a otra hacienda donde producen ron de la marca Takamaka. El guía nos enseña los diferentes procesos de la destilación del ron de caña. Visitamos la mansión que tiene souvenirs con el logo de la marca de ron. Tras recorrer un pequeño tramo de carretera hacia el sur finalmente llegamos a la playa de Anse Royale. Se trata de una larga playa de arena blanca, rodeada de palmeras y vegetación tropical, protegida por un arrecife de coral, por lo cual el mar suele ser tranquilo y es ideal para nadar y hacer snorkel. Pero sobre todo destacan las grandes piedras en su orilla que es la imagen distintiva de las playas de las Seychelles. Son bloques de granito muy antiguos del mismo tipo de roca que forma gran parte de las Seychelles y proceden del antiguo supercontinente Gondwana, teniendo cientos de millones de años. Disfrutamos de un largo baño, además de pasear por la orilla contemplando tan idílico paisaje.

Tras una hora y media y cambiarnos en la misma playa como pudimos, volvimos al coche para seguir hacia la punta sur de la isla y visitar diferentes playas como Police Bay, una de las playas más salvajes. Se trata de una playa muy larga y completamente virgen, sin ningún tipo de construcción y rodeada de vegetación tropical densa y con muchas zonas de roca y coral, aunque no es una playa para bañarse con seguridad en general ya que tiene corrientes fuertes y no tiene protección de arrecife como otras playas. Es más una playa para pasear, contemplar y fotografiar.

Tras ella visitamos Ansé Bazarca, una playa con las mismas características de la anterior, salvaje, sin construcciones además de ser poco aconsejable para el baño por las corrientes. Vimos letreros referentes a que es un posible lugar de crías de tortugas y el guía nos explico que el día anterior había visto a varias crías dirigirse hacia el agua.

Desde allí fuimos hacia otra de las salvajes playas de esta zona Anse Intendance es considerada una de las playas más bonitas de Seychelles con un paisaje muy abierto al océano Índico, con olas potentes. Da la sensación de playa totalmente virgen y salvaje. También es zona de anidación de tortugas marinas, sobre todo tortuga verde y carey.

Una vez dejamos Ansé Intendance fuimos a otra de las playas más hacia el norte Ansé Takamaka, más protegida que los otras y con rocas graníticas típicas de Seychelles en los extremos. Allí se encuentra un restaurante local frente a la playa, Chez Batista, muy popular para probar la gastronomía criolla. En el paramos a comer y probamos el curry de pollo, pollo con verduras y pescado ahumado, no atreviéndonos a comer uno de los platos estrella de la comida de las islas, el curry de murciélago.

Tras la comida, en un cercado al lado del restaurante pudimos observar un numeroso grupo de grandes tortugas.

A continuación, nos desplazamos ya hacia el norte de la isla por su costa. El guía una vez llegado a la  Gran Anse, se desvió hacia el interior para visitar una iglesia católica

Gran Anse es otra de las playas salvajes de esta zona, donde cogimos una carretera que se eleva hacia el centro de la isla donde se halla la población de La Misere

Al llegar a ella empezamos a descender por la otra vertiente hasta llegar al mirador de La Misère que tiene una vista privilegiada de Eden Island, Victoria y el puerto donde estaba atracado nuestro barco.

A continuación, hicimos una breve visita en coche a la ciudad que ya conocíamos donde no pudimos ver el famoso reloj, pues se halla en restauración, regresando finalmente al barco y parando en los tenderetes para gastar el dinero local que nos quedaba. Subimos al camarote y vimos la salida desde la terraza, permaneciendo allí durante un buen rato contemplando un fantástico ocaso en un mar plano que parecía una laguna. Nos dirigíamos hacia nuestro próximo destino la isla de Mauricio que se halla a 960 millas náuticas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *