La Possession – Reunión
Nuevamente llegamos a la isla de La Reunión. Es una isla situada en el océano Índico, al este de Madagascar y al suroeste de Mauricio. Es un territorio francés de ultramar, por lo que forma parte de Francia y también de la Unión Europea. Su capital es Saint-Denis y tiene una población aproximada de 150.000 habitantes. La isla destaca por su espectacular paisaje volcánico y montañoso. En ella se encuentra el Piton de la Fournaise, uno de los volcanes más activos del mundo cuya última erupción conocida comenzó el 13 de febrero de 2026. Según informaciones recientes, la actividad continuó durante semanas con coladas de lava en la zona del Enclos Fouqué, e incluso la lava alcanzó el mar en marzo. Algunas fuentes indican que la erupción se detuvo alrededor del 12 de abril de 2026, tras casi dos meses de actividad. También se encuentra en la isla el Piton des Neiges, su cumbre más alta y los famosos grandes circos naturales: Cilaos, Salazie y Mafate. La población es diversa, fruto de la mezcla entre europeos, africanos, malgaches, indios y chinos. Se hablan principalmente francés y criollo reunionés. La economía se basa en el turismo, la agricultura, especialmente caña de azúcar, vainilla y frutas tropicales. Por su naturaleza exuberante, sus cascadas, senderos y playas volcánicas, La Reunión es uno de los destinos más singulares del Índico.
Llegamos al puerto de la Possession que ya conocíamos. Tras desayunar bajamos del barco para coger un shutter que nos dejó en el puesto de control de inmigración que pasamos mostrando solamente el DNI. Nos dirigimos al parquing exterior donde nos estaba esperando Nico, propietario de una empresa de servicios de excursiones y que hemos contratado por internet. Pactamos con él la ruta que queríamos que fuera por la parte de la isla que no conocíamos, o sea la parte este. Nos dirigimos hacia el sureste camino de la capital de la isla Saint Denis sufriendo un gran atasco debido a que una tormenta el día anterior había provocado desprendimientos en la autopista que lleva a la ciudad.
Tras superar el atasco y atravesar la capital nos dirigimos hacia la zona de Ste. Suzane, donde llegamos, a través de estrechos caminos entre campos de caña de azúcar, a la cascada Niagara que tiene una caída de unos 25 metros aproximadamente.
Está rodeada de vegetación tropical muy frondosa. El río forma una poza en la base que debido a las lluvias del día anterior tiene un color marrón intenso por el barro que el agua arrastró, indicándonos el guía que normalmente tiene un agua totalmente clara.
En la foto superior podéis comprobar el color marrón del agua de la laguna bajo la catarata.
Hicimos unas fotos y nos dirigimos hacia el sur para coger la carretera que lleva a Salazie uno de los tres circos que la caída del volcán del pitón de las Neiges formó. Es una enorme depresión montañosa formada por la erosión del antiguo volcán de la isla. Es el circo más verde y húmedo de la isla y famoso por sus numerosas cascadas, barrancos y bosques tropicales. Sus laderas están cubiertas de cultivos y pequeñas aldeas criollas. Es probablemente el circo más fácil de visitar en coche y al recibir abundantes lluvias su paisaje es exuberante y lleno de corrientes de agua.
Pasamos por diferentes cascadas como la de Blanche que tiene una caída total de varios cientos de metros en diferentes tramos y desciende por una pared casi vertical entre la vegetación exuberante. La combinación de gran altura, montaña volcánica y selva tropical la convierte en una imagen clásica de La Reunión.
A continuación, hicimos una parada para contemplar la cascada de Le Voile de la Mariée que significa “El velo de la novia”. Se llama así porque el agua cae en muchos hilos finos sobre la montaña, recordando un velo nupcial. No se trata de una sola caída, sino varias cascadas paralelas rodeadas de una vegetación tropical muy densa. Existe una leyenda local sobre una joven novia desaparecida en la montaña, relacionada con el nombre romántico de la cascada.
Antes de llegar a nuestro destino hicimos una parada en un mirador desde el que podíamos contemplar la magnitud del circo y a lo lejos el Piton des Neiges, la altura más grande de la isla.
Finalmente llegamos a Hell-Bourg, un pintoresco pueblo de montaña. Está considerado uno de los pueblos más bonitos de Francia por el encanto de sus calles y casas criollas tradicionales. Destaca por su clima fresco, jardines llenos de flores y entorno natural rodeado de montañas, cascadas y vegetación exuberante. En el siglo XIX fue una conocida estación termal, visitada por la alta sociedad de la época. Hoy es uno de los destinos turísticos más apreciados de la isla, ideal para pasear, disfrutar de la arquitectura criolla y realizar excursiones de senderismo por el circo de Salazie.
Allí visitamos la famosa Villa Folio, es una de las casas criollas más importantes de la isla de La Réunion. Es una casa colonial del siglo XIX perfectamente conservada que muestra cómo vivían las familias criollas acomodadas cuando subían a las zonas altas para escapar del calor de la costa. Tiene una arquitectura típica criolla con varanda, madera y decoración tradicional con un interior amueblado con objetos de época
Así mismo tiene un jardín tropical muy cuidado, con plantas aromáticas, medicinales y ornamentales y un espacio museístico que incluye dependencias con objetos antiguos y artesanía local.
Allí coincidimos con un grupo de estudiantes de Cangas de Asturias con los que seguimos las explicaciones de la guía en la visita a los jardines y la casa. En la puerta de la casa sentada en una silla estaba la dueña, una entrañable señora de 98 años con la que estuvimos conversando.
Tras esta experiencia visitamos el pueblo y las tiendas de su calle principal y fuimos a comer aconsejados por el guía a un restaurante criollo, Le Gouleo.
Allí comimos junto al guía comida típica de la isla como el rougail saucisse o el pollo especiado. También tomamos un café cultivado por el dueño del restaurante que apenas tiene cafeína y estaba muy bueno.
Tras la comida regresamos al coche y descendimos hacia la costa realizando una parada en el pueblo de Salazie donde visitamos su iglesia.
Tras ello seguimos descendiendo y llegamos a la costa dirigiéndonos hasta el faro de Sainte Suzane, construido en 1845, es uno de los faros más antiguos de la isla que tiene unos 20 metros de altura, pero está sobre un acantilado, por lo que su luz se eleva mucho más sobre el mar. Servía para guiar a los barcos que navegaban por la peligrosa costa noreste, donde hay arrecifes como el “Cousin” y la “Marianne”. Era un punto clave para la navegación hacia el puerto de Saint-Denis, ya que ayudaba a evitar naufragios en esta zona de fuertes corrientes y arrecifes. Es un monumento histórico y un símbolo del patrimonio marítimo de la isla.
Desde allí nos dirigimos hacia la capital y recorrimos parte de su paseo marítimo con la vista de la montaña y del viaducto de la nueva autopista. También observamos una batería de cañones alineados que servían para defender la isla en la zona de Barachois.
Desde ese punto nos dirigimos hacia Le Port sin encontrar la caravana que temíamos fuese como la de la mañana y comprobamos que por esa zona había llovido bastante. Tras despedirnos del guía agradeciendo sus servicios y subimos al barco ya que estaba cerca la hora tope de embarcar. Fuimos al camarote para ver la salida del barco durante el ocaso.
Partimos de Reunión conociéndola un poco mejor y con la misma idea que tuvimos la vez anterior, es como si hubiéramos estado en cualquier parte de Francia, la única diferencia es que esta era tropical. Ahora poníamos rumbo a Cap Town, nuestro próximo destino que se halla a 2190 millas náuticas de distancia, lo que equivale a 5 días de navegación.