Tras solo un día de navegación llegamos al puerto de la ciudad de Keelung, situado a pocos kilómetros del lugar que íbamos a visitar, la capital de Taiwan, Taipei. La isla de Taiwán es una isla situada en el este de Asia, frente a la costa de China. Cuenta con una población de unos 23 millones de habitantes. Su sistema político es una democracia con alto nivel de desarrollo y tiene una economía avanzada basada en la tecnología, siendo el líder mundial en la fabricación de semiconductores y con empresas como Asus y Acer. Su paisaje combina montañas, selvas y costas espectaculares. Hay aproximadamente 268 montañas que superan los 3.000 metros de altura. La isla es muy montañosa con más del 60% del territorio que está atravesada por varias cordilleras como la Central y por eso Taiwán es un destino muy popular para senderismo y alpinismo en Asia. La cultura taiwanesa mezcla tradiciones chinas y elementos locales y su idioma principal es el chino mandarín. Pero es un país con un futuro muy complejo siendo solo reconocido por 12 países y teniendo tras de si la sombra inmensa de la República Popular China que la quiere anexionar.
Keelung, puerto donde atracamos ha sido históricamente fundamental para el comercio. También es un punto habitual de cruceros internacionales como pudimos comprobar ya que al regresar por la tarde había dos cruceros más atracados junto al nuestro. Es conocida por su alta pluviosidad y tiene un clima subtropical húmedo.
Tiene un templo destacado: Dianji Temple, pero que estaba cerrado por reformas, así como una gran estatua de la diosa Guanyin con vistas a la ciudad.
Como os decíamos nuestra visita era a la capital, Taipei, que se halla a unos 25 kilometros de Keelung. Es una ciudad con unos 2,5 millones de habitantes, pero con su área metropolitana supera los 7 millones. Se trata de un centro económico y tecnológico clave en Asia muy ligado a la industria de semiconductores y electrónica
Nos levantamos pronto para desayunar y ver la entrada al puerto Keelung que nos pareció bastante feo. Tras pasar el control de pasaportes, solo con una fotocopia del pasaporte, nos dirigimos al autocar con el que iniciamos nuestro camino hacia Taipei. Durante 20 minutos circulamos por una carretera que pasa junto a diferentes poblaciones con grandes edificios que parecían colmenas.
Llegamos a Taipei y comprobamos que la ciudad está urbanizada con amplias avenidas y edificios muy altos ya construidos y muchos que se hallan en construcción.
Nuestra primera visita fue al Taipei 101, el rascacielos más emblemático de la ciudad y uno de los símbolos de Taiwan. Fue inaugurado en 2004 y durante varios años fue el edificio más alto del mundo. Tiene una altura de 508 metros y 101 plantas, de ahí su nombre. Su diseño está inspirado en el bambú, símbolo de crecimiento y prosperidad. Es famoso por su avanzada ingeniería antisísmica y resistencia a tifones como vimos en su interior con su enorme amortiguador interno, que reduce el movimiento del edificio. Alberga oficinas, tiendas de lujo y restaurantes. Cuenta con un mirador panorámico en la planta 89. Hoy sigue siendo uno de los rascacielos más impresionantes del mundo y un icono de la arquitectura moderna asiática. Junto a su lado hay otro edificio singular el Trade Center que nos llamó la atención.
Desde el exterior es impresionante pero el interior no le anda a la zaga. Las 5 primeras plantas son tiendas de marcas de lujo y pudimos observar en su techo una especie de amortiguadores inmensos.
Subimos en su ascensor que durante años el más rápido del mundo. Alcanza unos 60 km/h y sube desde la base hasta el mirador en solo 37 segundos. Está presurizado, como un avión, para que no notes el cambio de presión en los oídos, aunque lo cierto es que si lo notamos. Tiene sistemas especiales para reducir el ruido y la vibración y apaga las luces dejando el techo iluminado como si observáramos un cielo nocturno. Llegamos al mirador que nos dio una visión de 360 grados de la ciudad y las montañas que la rodean desde unos 390 metros de altura.
Justo debajo nuestro había una gran plaza con un templo y un edificio deportivo, el Taipei Dome, un estadio cubierto multifuncional. .
Hicimos foto de la ciudad desde este espacio cerrado con grandes ventanales con paneles informativos sobre los puntos visibles y en las diferentes zonas hay una ambientación que simula jardines, bosques y zonas infantiles, incluso con un teatro de guiñol.
También zonas con muestras de la cultura coreana.
Estuvimos en una de sus tiendas de souvenirs para comprar algún recuerdo. Y podemos observar con gran curiosidad una gran bola en la zona central del observatorio. Se trata de un amortiguador gigante (Tuned Mass Damper), una enorme bola de acero dorada de unas 660 toneladas que está situada entre las plantas 87 y 92. Su función es contrarrestar el movimiento del edificio por viento o terremotos, pudiéndose mover varios metros para equilibrar el rascacielos. Se trata de uno de los pocos amortiguadores del mundo visibles al público y gracias a este sistema, el edificio se mantiene estable en casos de terremoto o tifón.
Volvimos a bajar en el ascensor tan rápido que se nos volvieron a tapar los oídos y en la puerta del edificio no esperaba el autobús que nos llevó al templo budista de Longshan, pasando justo enfrente del memorial a Chiang Kai-shek, líder histórico de China y presidente de Taiwán que gobernó tras la guerra civil china y trasladó su gobierno a Taiwán y que no pudimos visitar.
El templo es uno de los santuarios espirituales más antiguos de Taipei. Fue construido en 1738 por colonos chinos. Ha sido destruido varias veces debido a terremotos y guerra y reconstruido. Se trata de un templo budista y taoísta a la vez. Está dedicado principalmente a la diosa Guanyin que es la diosa de la compasión, aunque alberga otras deidades
Justo en un lado de la entrada se halla una cascada artificial que refresca el ambiente.
Su arquitectura es tradicional china con techos curvados y dragones y con una decoración muy detallada con tallas, faroles e incensarios. En su interior se respira un ambiente muy auténtico y espiritual y nos encontramos con numerosos fieles rezando, ofreciendo incienso o consultando los oráculos.
Nos explica el guía que es famoso entre los locales para rezar por el amor y el matrimonio a diferentes dioses .
El guía nos explicó como es el ritual. Se compra incienso en la entrada, enciendes varias varillas y las sujetas con ambas manos pegadas a la frente. Entones miras hacia el altar principal donde está Guanyin y dices mentalmente tu nombre, tu fecha de nacimiento, de dónde eres y después le pides un deseo. Tras ello recorres el resto de altares y colocas el incienso en los recipientes de arena. Hay una zona específica para pedir pareja que se pide a una diosa del amor.
Una de las cosas que nos llamó más la atención es lo que el guía nos explicó como bloques de adivinación. Se llaman jiaobei. Son dos piezas de madera con forma de media luna y sirven para obtener respuestas de los dioses. Debes hacerles una pregunta clara, de contestación sí o no, frente al altar de la diosa. Preséntate con nombre y origen y lanza los dos bloques de madera suavemente. Hay 3 posibles respuestas. La primera si hay una cara plana y una redondeada, la respuesta es “sí”, tienes la aprobación de la deidad. En cambio, si las dos caras son planas la respuesta es negativa y si las dos caras son redondeadas la respuesta incierta y puedes volver a preguntar.
Al salir del templo nos dirigimos a nuestro próximo destino el Templo de taoísta de Baoan, pasando en nuestro camino frente al Palacio presidencial.
Al llegar al templo el guía nos indicó que antes pasaríamos por el templo de Confucio de Taipei que se halla justo al lado del templo de Baoan y dedicado al filósofo chino
Construido en 1879 (dinastía Qing), es uno de los templos confucianos más importantes de Taiwán con arquitectura sobria y simétrica, a diferencia de los templos taoístas más decorados y sin estatuas de dioses, ya que el confucianismo es más filosófico, con patios amplios, puertas ceremoniales y altares.
En la entrada se encuentra una gran campana de celebración.
Desde allí fuimos andando al cercano templo de Baoan, es uno de los templos más bellos y mejor conservados de Taipéi. Construido en el siglo XVIII (alrededor de 1742). Dedicado a Baosheng Dadi, dios de la medicina y el bienestar al que se le pide salud. Declarado Patrimonio Cultural y premiado por la UNESCO por su restauración. Tiene una arquitectura tradicional china con techos curvados y decoraciones muy detalladas.
Hay abundantes tallas de madera, piedra y cerámica. Es muy colorido, con figuras de dragones y escenas mitológicas.
Es famoso por sus festivales tradicionales y rituales médicos, donde la gente pide salud y curación. Utilizan el mismo sistema de bloques de adivinación que vimos en el templo Longshan.
Una vez acabada la visita al templo de Baoan subimos al autobús para dirigirnos de regreso a Keelung. Donde llegamos bastante tarde y tuvimos que picar algo en el buffet. Vimos la salida del puerto y pudimos observar encima de la colina con vistas al puerto, una estatua gigantesca de la diosa Guanyin una de las figuras más veneradas del budismo en Asia, así como un templo que se haya cerrad0 por restauración que ya habíamos visto al llegar por la mañana al puerto.
Nos fuimos de Taiwan con una buena imagen del país, aunque con la idea de cuanto podrán resistirse a su incorporación a la China popular. Ahora nos dirigimos hacia nuestro próximo destino, nuestra primera visita a tierras japonesas. Se trata de la desconocida isla de Ishigaki que se halla a 141 millas náuticas.