Nagasaki – Japón
Tras un nuevo día de navegación llegamos a nuestro ultimo destino en Japón la ciudad de Nagasaki. Nagasaki es una ciudad situada en el suroeste de Japón, en la isla de Kyushu. Es conocida por su importante papel histórico como uno de los pocos puertos abiertos al comercio extranjero, durante el periodo de aislamiento japonés (siglos XVII-XIX), lo que la convirtió en un punto de intercambio cultural entre Japón y Europa. A ella llegaron los misioneros cristianos en el siglo XVI. El más importante fue el jesuita español San Francisco Javier, que llegó en 1549 e inició la evangelización del país. Nagasaki se convirtió rápidamente en el principal centro del cristianismo en Japón, porqué era un puerto abierto al comercio con europeos, especialmente portugueses. Gracias a esto, muchos habitantes de la zona se convirtieron al cristianismo. Durante finales del siglo XVI, la ciudad creció como un importante núcleo cristiano y comercial. Sin embargo, esta situación cambió cuando el gobierno japonés comenzó a ver el cristianismo como una amenaza. En 1597, varios cristianos fueron perseguidos y ejecutados, como en el caso de los 26 mártires de Japón. En el siglo XVII, el cristianismo fue prohibido y muchos creyentes tuvieron que practicar su fe en secreto durante más de 200 años.
La ciudad también es tristemente famosa por haber sido el segundo lugar del mundo en sufrir un ataque nuclear durante el bombardeo atómico de Nagasaki, el 9 de agosto de 1945, durante la Segunda Guerra Mundial. Este hecho causó una enorme destrucción y la muerte de miles de personas. Hoy en día, Nagasaki es un símbolo de paz y memoria con lugares que recuerdan las consecuencias de la guerra y promueven la paz mundial. Además, la ciudad conserva influencias culturales extranjeras visibles en su arquitectura, gastronomía y tradiciones. Nagasaki tiene aproximadamente 400.000 habitantes, aunque la población ha ido disminuyendo en las últimas décadas, algo común en muchas ciudades japonesas. Se trata de una población envejecida, con un alto porcentaje de personas mayores. Tradicionalmente, Nagasaki ha sido una ciudad portuaria e industrial. Destaca la construcción naval, la pesca, la industria alimentaria y en la actualidad el turismo es clave, gracias a su historia.
Nos levantamos y ya estábamos en la bahía de Nagasaki e hicimos algunas fotos y videos
Desayunamos y dado que nuestra excursión salía más tarde, en cuanto el barco estuvo atracado bajamos para dirigirnos hacia una iglesia que se halla cerca del puerto. Se trata de la Iglesia Católica de Oura. La visitamos junto al museo que trata de la función misionera católica.
Justo al lado de la iglesia se encuentra un cementerio, colindante con las casas del barrio.
. Paseamos por las calles y entramos en varias tiendas para comprar algún recuerdo. Volvimos a la terminal donde hay también una serie de tenderetes de souvenirs y ropa donde compramos recuerdos para familia y amigos y nos compramos, Inma una especie de chaqueta japonesa y yo un kimono masculino.
Al llegar la hora de salida nos dirigimos al autobús con una guía japonesa que hablaba inglés. Nuestra primera visita fue al museo de la Bomba Atómica que se encuentra en el Parque de la Paz de Nagasaki, cerca del epicentro de la explosión del 9 de agosto de 1945. El museo tiene una cúpula y en su interior se desciende hacia las salas de exhibición a través de un pasillo en espiral.
Su objetivo principal es recordar los horrores de la bomba atómica y promover la paz mundial. Exhibe objetos personales de las víctimas, fotografías, maquetas y documentos que muestran la destrucción de la ciudad y el impacto en la población. En la entrada, se halla un vitrina de un reloj parado a la hora exacta de la explosión de la bomba.
Incluye testimonios de supervivientes, llamados hibakusha, que narran sus experiencias durante y después del bombardeo. Es un lugar educativo y conmemorativo, fomentando la reflexión sobre la guerra y la necesidad de la paz. En sus diferentes salas nos habla de lo ocurrido en la ciudad antes, durante y después del lanzamiento de la bomba
Imagen de la ciudad antes y después de la explosión
Foto impactante de una madre y su bebé esperando ayuda médica
Entre las imágenes más impactantes del museo, está la reproducción fidedigna de ‘Fat Man’ la bomba atómica que destruyó Nagasaki.
Hay salas con objetos recuperados e incluso la fachada de la catedral destruida, al estar cerca del punto 0.
También hay maquetas graficas en las que se explica la extensión de la radiación tras la explosión partiendo del punto 0. Así como una maqueta con el numero de cabezas nucleares que poseen los diferentes países.
En resumen, se trata de un recordatorio de aquel hecho y nos muestra que la carrera atómica que siguió nos ha dejado un mundo al borde de su destrucción y que nos debería servir de reflexión en los acontecimientos actuales que estamos viviendo.
Al salir de museo, vamos caminando hacia el cercano Parque de la Paz. Pero antes de llegar a él vemos un monumento que se halla justo debajo del punto donde estalló la bomba a 500 metros de altura.
Primero visitamos la fuente de la paz, que fue construida en 1955 como símbolo de esperanza y paz mundial. Su agua proviene de aguas subterráneas de Nagasaki, y representa la vida que continúa después de la destrucción. La fuente está dedicada a las víctimas de la bomba atómica y a la promoción de un mundo libre de armas nucleares. Cada año, se realizan ceremonias conmemorativas el 9 de agosto y se depositan flores en sus aguas en memoria de los fallecidos.
Más adelante llegamos a la campana de la paz que invita a los visitantes a tocar la campana como acto de recuerdo a las víctimas y de compromiso con un mundo sin armas nucleares. Representa la llamada a la paz mundial y la importancia de recordar los horrores de la guerra para evitar que se repitan. Es un lugar de reflexión y homenaje, y forma parte de las ceremonias conmemorativas
Llegamos finalmente hasta una gigantesca estatua de color azul que fue diseñada por el escultor japonés Seibou Kitamura y se inauguró en 1955. La estatua tiene una altura de 9 metros y representa a un hombre con un brazo extendido hacia el cielo y otro hacia un lado. El brazo derecho hacia el cielo, simboliza la amenaza de las armas nucleares y el brazo izquierdo en horizontal invita a la paz y la tranquilidad de la humanidad. En la base de la estatua hay un monumento conmemorativo para recordar a las víctimas del bombardeo. La imagen de la estatua es la portada de la página. En el parque alrededor de la estatua, hay una serie de estatuas que fueron donadas por diferentes países la mayoría de ellos del ámbito socialista en los años 50 y 60 cuando se creó el parque.
Seguimos caminando por el parque hasta un mirador donde vemos de lejos la catedral católica restaurada tras su destrucción por la bomba y el paisaje de las colinas de Nagasaki.
Desde allí nos dirigimos atravesando una ciudad muy activa y viva hacia una gran zona comercial con numerosas tiendas, la Galeria Comercial Hamanmachi
En el centro comercial compramos encargos de cosmética y entramos en una panadería para comprar alguna pasta y donde al ver que yo llevaba un chaleco de MSC, una pareja de japoneses se dirigió a nosotros indicándonos que ellos estaban en el barco porque esa noche iban a actuar en el teatro en una performance de folclore popular japonés. Posteriormente nos dirigimos hacia otro local para tomar un sándwich y nos reunimos con el resto del grupo para regresar al barco, atravesando el centro de la ciudad. Al llegar a la terminal compramos algún detalle más y nos subimos al barco.
A las 6 subimos a la cubierta superior para ver la salida de del puerto y tras ello de la bahía pasando bajo un puente que la atraviesa.
El ocaso nos ofreció unas magnificas escenas que disfrutamos desde el balcón del camarote.
Tras ello fuimos al teatro y vimos la actuación de la pareja que nos habíamos encontrado en el centro comercial y al final nos hicimos una foto con ellos.
Dejamos Nagasaki con un sentimiento de tristeza y preocupación al ver las consecuencias de la guerra nuclear y más viendo que los acontecimientos actuales nos pueden volver a llevar a la locura de la guerra nuclear.
Nos vamos de Japón con el sentimiento de que ha sido una visita muy especial pero muy corta. Japón es un país maravilloso, pero muy diferente para nuestra mentalidad, lo que le hace aún mas atractivo. Os lo recomendamos de todo corazón.