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BUSAN – COREA 27 DE MARZO DE 2026

Busan – Corea

Tras solo unas horas de navegación nocturna llegamos a nuestro próximo destino la ciudad coreana de Busan. Corea es un país situado en Asia oriental, frente a Japón y conocido por su rápido desarrollo económico, su tecnología avanzada y su rica cultura que combina tradición y modernidad. Su capital es Seúl, una de las ciudades más modernas del mundo con algo más de 9,5 millones de habitantes. Corea del Sur cuenta con una población de aproximadamente 51 millones de habitantes, concentrados en grandes ciudades como la capital. Es un país moderno que ha experimentado un gran crecimiento económico en las últimas décadas.

Desde el punto de vista histórico, Corea del Sur tiene una larga tradición que se remonta a antiguos reinos como Goguryeo, Baekje y Silla. En el siglo XX, el país vivió la ocupación japonesa desde 1910 a 1945 y posteriormente se inició la Guerra de Corea, que dividió la península en dos estados: Corea del Norte y Corea del Sur. Durante esta guerra, Busan la ciudad que íbamos a visitar, tuvo un papel fundamental, ya que fue uno de los pocos territorios que no cayó en poder de los coreanos del norte, y sirvió como refugio y capital provisional. Es la segunda ciudad más grande del país con alrededor de 3,3 millones de habitantes y su principal puerto, siendo a su vez uno de los más importantes del mundo. Situándose aproximadamente en el séptimo puesto mundial por volumen de contenedores, lo que lo convierte en un centro clave del comercio internacional. Está situada en la costa sur y es famosa por su importante actividad comercial y marítima. Busan también es conocida por su ambiente dinámico, sus mercados tradicionales y su gastronomía basada en pescado y marisco. Además, la ciudad celebra eventos internacionales como el Festival Internacional de Cine de Busan, uno de los más importantes de Asia. En conjunto, Busan representa el equilibrio entre la tradición coreana y la modernidad, siendo un destino clave dentro de Corea del Sur.

Al despertar vimos que estabamos entrando en el puerto y frente a nosotros se presenta una ciudad llena de edificios de cristal y acero enormes y modernos. Tras tomar algunas fotos bajamos del barco para dirigirnos hacia el autobús asignado en la excursión del día. Antes tuvimos que pasar un control de pasaportes en la terminal de entrada. Cuando llegamos al autobús asignado fuimos recibidos por el guía. Era coreano y hablaba un español bastante correcto porqué entre otros sitios vivió 7 años en Barcelona y encima era del Barça.

Salimos de la ciudad circulando por un puente que cruza por encima las instalaciones del grandioso puerto. Nos dirigimos hacia el norte pasando por diferentes zonas residenciales de la ciudad, todas con grandes edificios modernos de apartamentos, algunos barrios frente a playas que según el guía hacia subir el valor de los apartamentos de unos 100 m. a algo más de 2 millones de euros.

 Finalmente llegamos a una zona en las afueras de la ciudad donde destacan un gran centro comercial de Lotte y un parque de atracciones de la misma empresa, muy importante en la ciudad donde tiene numerosos centros comerciales e incluso es el sponsor del equipo de beisbol de la ciudad, siendo el beisbol el deporte favorito de los coreanos. Esta zona comercial y lúdica se encuentra justo al lado de nuestro primer destino, el templo budista de Haedong Yonggunsa. Fue fundado en el año 1376 durante la dinastía Goryeo y a diferencia de la mayoría de templos coreanos, que están en las montañas, este se encuentra junto al mar, lo que lo hace único y muy espectacular. Está dedicado a la diosa budista de la compasión, Gwanseum Bosal. Para llegar al templo hay que bajar una larga escalinata rodeada de estatuas y faroles. Es un lugar muy visitado tanto por turistas como por fieles. Visitamos el templo entrando por su Puerta principal, Iljumun.

Bajamos por una escalinata de 108 peldaños que representan los 108 deseos o pecados del budismo que se deben superar. En el templo hay pagodas de piedra y pequeñas torres budistas que simbolizan la sabiduría y que contienen reliquias

El edificio central o Daeungjeon, situado frente al mar, tiene en su interior la estatua de Buda y es donde se realizan oraciones.

Hay en su exterior más estatuas budistas, entre ellas la del conocido como el “Buda sonriente” o “Buda gordo”. Representa la felicidad, la abundancia y la buena suerte.

Subiendo otra escalinata se llegaba hasta la gran estatua de la diosa de la compasión, Gwanseum Bosal, a cuyos pies estaban rezándole y cantándole acompañadas por un tambor muchas personas, la mayoría de ellas mujeres. A sus pies había ofrendas de frutas

. En todos los patios del templo podemos contemplar linternas y faroles colgados que sirven para realizar peticiones o deseos. En sus patios podemos observar la mítica figura del dragón

Antes de marchar y en otra sala más apartada vimos una imagen de Buda Shakyamuni tumbado o recostado. Representa el momento de su muerte y entrada en el Nirvana o estado de liberación. Simboliza la paz final, el descanso y la iluminación definitiva.

Tras la visita del templo tuvimos que subir una cuesta bastante empinada hasta la zona donde se hallaban aparcados los autocares. Tras subir a ellos nos dirigimos nuevamente hacía Busan contemplando las diferentes zonas edificadas con grandes bloques de apartamentos

Cruzamos la ciudad en su totalidad y empezamos a subir una colina por unas calles empinadas en una eterna caravana de coches y autobuses hasta llegar al barrio del Gamcheon Culture Village. Es un barrio del sur de la ciudad que se halla en la ladera de una montaña. Fue el lugar donde se concentraron los refugiados de la Guerra de Corea y es el barrio más cultural y turístico de Busan, famoso por sus casas coloridas y su estilo artístico.

Originalmente era un barrio pobre de pescadores, pero a partir de 2009 se transformó con arte callejero, murales y instalaciones creativas. Se le conoce como la “Santorini de Corea del Sur” por la disposición escalonada de sus casas en la colina

Hay muchas galerías, cafeterías y tiendas de arte, lo que lo convierte en un lugar ideal para turistas y fotógrafos. Gamcheon se ha transformado en un museo al aire libre, lleno de murales coloridos y esculturas que adornan las paredes de las casas y callejones. Entre las obras destacan varios murales inspirados en literatura y cultura internacional, como el personaje de El Principito de Antoine de Saint-Exupéry, que es venerado casi como un dios, formándose largas colas para poder fotografiarte junto a su escultura.

. Lo mismo ocurre con otro mural con la imagen de los componentes del grupo BTS y donde las Army, fans incondicionales del conjunto coreano hacen cola para fotografiarse. Estos murales no solo decoran, sino que cuentan historias o transmiten mensajes de esperanza, amistad y creatividad, conectando con visitantes de todas las edades. Todo eso lo ha convertido en uno de los lugares más fotografiados de Busan.

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Vimos paseando por sus calles a numerosas personas locales vistiendo los vestidos y trajes tradicionales coreanos.  Allí mismo nos despedimos del guía diciéndole que no volvíamos al autocar y que íbamos a intentar coger un taxi, que amablemente nos ayudó a localizar dándole al taxista la dirección de los grandes almacenes donde queríamos ir.

Circulamos por amplias avenidas de la ciudad para llegar en unos diez minutos ante un gran edificio que alberga el Lotte Departament Store, lugar donde queríamos sobre todo hacer compras en una tienda de cosmética en la que pudiéramos encontrar las cremas que a Inma le habían encargado. Localizamos la tienda y realizamos las compras como hicieron una multitud de gente del crucero que también pasaron por ella como pudimos comprobar por las bolsas con las que volvían al barco.

Buscamos un ATM donde poder sacar billetes de la moneda de Taiwan, el won, y nos fuimos a la zona de restauración que cuenta con numerosos locales de todo tipo de comida, pero en el que destacan los de dulces. Por fin nos decidimos y nos sentamos en un pequeño restaurante especializado en ramen, del que comimos un plato cada uno. Tras la comida fuimos a una cafetería para tomar un café y dimos varias vueltas por diferentes tiendas entre ellas una de Mango.

Tras ello salimos al exterior hacia una parada de taxis y cogimos el primero de la fila de una parada y tras una ardua tarea de comunicación le pudimos hacer entender el lugar al cual queríamos ir, la terminal internacional de cruceros. Finalmente conseguimos llegar y pudimos entrar en la terminal para pasar un nuevo control de pasaportes de salida del país. Pasamos por la oficina de tax free para solicitar la devolución de las tasas de las compras y subimos al camarote para dejar las bolsas y bajar a la cubierta siete para ver debajo nuestro una  actuación  de diferentes grupos de música y baile, modernos y antiguos, coreanos que nos hacen amena la espera de la salida que se retrasa ya que la hora máxima para estar a bordo eran las 5,30 y a esa hora faltaban 6 personas que fueron llegando poco a poco siendo los últimos en llegar una pareja que lo hizo a las 6,10 retrasando la salida del barco más de media hora. Más tarde nos enteramos que las personas que se retrasaron se debió a que el taxista los llevó a otra terminal en la otra parte de la ciudad. A la hora de zarpar subimos a la cubierta 14 a popa para ver la salida del puerto desde allí y de esa forma despedirnos de Busán y de Corea.

Lo cierto es que cada vez nos sorprende menos la modernidad y grandiosidad de estas ciudades del Asia Oriental, no en balde son denominadas los tigres de Asia. Son ciudades con un gran dinamismo y modernidad que sorprende por el desconocimiento que tenemos de ellas. Ahora nos dirigimos hacia nuestra primera visita a China, la ciudad de Shangai que se halla a 449 millas náuticas .

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