Hong Kong – China
Tras dos días de navegación cerca de la costa china llegamos a nuestro siguiente destino Hong Kong. Está situado en la costa sur de China, junto al Mar de China Meridional. Tiene una población de alrededor de 7,4 millones de habitantes y una superficie aproximada de 1.110 km², siendo uno de los lugares más densamente poblados del mundo. Su territorio está formado por una península (Kowloon), la isla de Hong Kong y numerosos territorios insulares. A pesar de su imagen urbana, gran parte de su superficie está compuesta por montañas, parques naturales y zonas verdes. Su puerto natural, el famoso Victoria Harbour, ha sido clave en su desarrollo como centro comercial y marítimo.
La historia moderna de Hong Kong está marcada por la influencia británica. Tras la Primera Guerra del Opio, el territorio fue cedido al Reino Unido en 1842. Durante más de 150 años se desarrolló como colonia británica y gran puerto internacional. En 1997, mediante la Transferencia de soberanía de Hong Kong, pasó a formar parte de China bajo el principio de “un país, dos sistemas”, que le otorga cierto grado de autonomía. Hoy en día Hong Kong es uno de los principales centros financieros del mundo, con una economía muy abierta y orientada al comercio y los servicios. Su skyline, con rascacielos emblemáticos, es uno de los más reconocibles del planeta. Sin embargo, en los últimos años ha experimentado cambios políticos y sociales importantes que han generado debate internacional sobre su autonomía. Aun así, sigue siendo un punto clave para los negocios, el turismo y la cultura en Asia, destacando por su mezcla única de Oriente y Occidente. Hong Kong es una ciudad de contrastes: naturaleza y rascacielos, tradición y modernidad, historia colonial y presente chino. Su importancia global y su identidad singular la convierten en un lugar único en el mundo.
Al despertar vimos que ya estábamos atracando en el puerto de Hong Kong en la terminal de cruceros de Kai Tak que se halla donde se encontraba el antiguo aeropuerto de Hong Kong en la península de Kowloon. Mientras estaban preparando los fingers de salida, un grupo folclórico nos amenizó con bailes con dragones y figuras religiosas.
Una vez que fuimos llamados a desembarcar para dirigirnos al autobús que nos llevaría a la excursión ofrecida por el crucero, empezamos los trámites burocráticos de control de entrada, pasando diferentes controles a lo largo de una inmensa terminal que hizo que tuviésemos que andar durante varios minutos para poder salir. Una vez llegados al autobús, se nos presentó nuestra guía de nombre Ana y que hablaba un español bastante correcto. Al salir de la terminal el autobús recorrió las calles de este nuevo sector que la ciudad recuperó tras la desaparición del aeropuerto, y que se transformó en una zona llena de altos edificios de cristal y acero y de instalaciones deportivas como un precioso estadio, además de tener una gran zona comercial.
Pronto circulábamos por las calles de la ciudad en medio de un denso transito y en su primer tramo vimos edificios más antiguos y menos altos, que al acercarnos más al centro se transformaron en edificios más modernos y más altos de hasta 60 pisos
Circulamos por el túnel que une la península de Kowloon con la isla de Hon Kong y una vez en ella nos dirigimos hacia un edificio donde se halla el Lower Peak Tram Station, justo frente a la bien protegida embajada de USA. Desde allí ascendimos en el histórico tranvía que llega hasta Victoria Peak. Es un funicular que funciona desde 1888, siendo uno de los más antiguos de Asia, con una longitud de 1,3 km, llegando hasta los 396 m sobre el nivel del mar.
La subida dura de 6 a 7 minutos con una pendiente importante en la que se va viendo la panorámica de la ciudad.
Ya desde el mirador de Victoria Peak, se puede ver el skyline de Hong Kong, el Victoria Harbour, toda la isla y Kowloon siendo una de las mejores vistas urbanas del mundo, aunque tuvimos un problema en la visión perfecta del paisaje ya que la bruma le restó un poco de luz y color.
Tras pasear por la zona nos dirigimos por carretera a la parte sur de la isla, pasando por diferentes zonas pobladas, pero en esta oportunidad con numerosas casas de lujo, aunque en algunos puntos se seguían viendo aglomeraciones de edificios altos. También en el descenso hacia la costa sur pudimos ver las instalaciones del Ocean Park, un parque de atracciones temático
Finalmente llegamos a nuestro destino Stanley y más concretamente a su mercado. Una serie de calles con imagen de mercadillo y con paradas de todo tipo de artículos, desde electrónica, comestibles, ropa, souvenirs hasta maletas y bolsos de piel
Dimos una vuelta por él y nos dirigimos hacía un pequeño paseo marítimo en el que se podía ver alguna pequeña playa. Stanley está cargada de historia, antiguamente era un pueblo de pescadores y más tarde fue escenario de una dura batalla durante la II guerra mundial.
De nuevo en el autobús, continuamos circulando por la costa hacía el norte para llegar a Aberdeen, un pueblo pesquero. Allí fuimos hasta un embarcadero.
Por grupos fuimos subiendo a un típico sampán, el nuestro era que era manejado por una señora mayor.
. Con el sampán recorrimos el interior de una comunidad flotante del puerto en el que se podía ver un gran contraste entre numerosos sampanes antiguos y algo deteriorados junto a grandes yates amarrados a la marina junto a estos sampanes, lo que da una imagen de la diversidad económica y cultural de la isla de Hong Kong. La aldea flotante conserva un estilo de vida que se remonta a siglos atrás.
Incluso pudimos observar cómo en una de las barcas se estaba cocinando e iba pasando por diferentes embarcaciones vendiéndoles sus platos, o sea todo un Glovo marino. Tras este recorrido en sampán volvimos al autobús para dirigirnos nuevamente a la ciudad y tras circular por sus calles y por el túnel que lleva a la península, regresamos a la terminal de cruceros. Volvimos a recorrer la inacabable terminal para subir al barco y comer en el buffet.
Tras ello y cambiarnos de ropa, volvimos a salir intentando con bastantes dificultades contratar un uber para dirigirnos nuevamente hacia la isla para intentar encontrar el colegio donde estuvo estudiando la madre de Inma durante su infancia. Para eso nos dirigimos hacia el barrio de Causeway y tras diferentes averiguaciones dedujimos que el colegio que en sus días era el Anglo-French Convent, en este momento se llamaba St. Paul`s Convent School. Fuimos a su puerta y ahora se trata de un gran edificio donde hay un kindergarden y un colegio infantil y juvenil laico. Preguntamos en la recepción del colegio y la señora que nos atendió no acabó de entender que es lo que queríamos, que era saber si ese es el colegio donde estudió su madre. Llamó a otro señor que tras una conversación en ingles nos dijo que no tenía el cien por cien de certidumbre pero que el cree que efectivamente ese era el colegio donde la madre de Inma estudió hace casi 100 años.
Una vez realizadas algunas fotos de su exterior nos dirigimos a un hotel cercano para poder tener wifi y volver a llamar a un Uber que a los 10 minutos llegó a la puerta del hotel y nos llevó a la puerta de otro hotel, en este caso el emblemático hotel Península y sus míticos Rolls-Royce de color verde península.
El Peninsula Hotel es uno de los hoteles más lujosos de Hong Kong, conocido como la “Gran Dama del Lejano Oriente”. Está situado en Kowloon, frente al Victoria Harbour. Fue inaugurado en 1928 y ha sido símbolo del lujo colonial británico. Durante la Segunda Guerra Mundial tuvo un papel histórico en la ocupación japonesa. Mezcla de arquitectura clásica y moderna.
Allí habíamos quedado con nuestros compañeros de viaje Antonio y Puri y tras hacernos unas fotos en su exterior, entramos a su lujoso y clásico hall donde en uno de los salones tomamos café y te. Pudimos ver varias salas del hotel que realmente denotan una gran clase y categoría.
Tras degustar nuestras bebidas salimos al exterior para dirigirnos hacia el Tsim Sha Tsui Promenade, pasando frente al magnifico edificio del Museo de Arte de Hong Kong
El Tsim Sha Tsui Promenade es un paseo a lo largo de Victoria Harbour, donde fotografiamos la famosa Torre del Reloj que fue construida en 1915 y formaba parte de la antigua estación de tren Kowloon-Canton. Es uno de los monumentos históricos más importantes de Hong Kong. Tiene unos 44 metros de altura y está hecha de ladrillo rojo y granito. Hoy en día es un símbolo del pasado colonial de la ciudad y un punto turístico muy visitado.
Tras esta visita continuamos por la Avenue of Stars, donde en la baranda del paseo se pueden ver diferentes manos grabadas en placas de aluminio de estrellas del cine, la televisión y la música, aunque lo cierto es que no conocíamos a ninguna
A lo lejos vimos una multitud que se agolpaba junto a una estatua, se trataba de la estatua de Bruce Lee. Ya estaba anocheciendo y pudimos ver las luces que iban apareciendo en la otra parte de la bahía, una visión muy bonita. A las ocho cada noche se celebra allí un show de luces “A Symphony of Lights”, pero pensamos que tras el show y la multitud de gente que se agrupa allí nos sería muy difícil conseguir un taxi para llegar a tiempo al barco, además que se nos había informado que a las 10 navegaríamos frente a Victoria Harbour y que tendríamos un espectáculo de luces. Por todo ello decidimos regresar al barco llamando a otro Uber con la wifi de un Starbucks.
Una vez en el barco y realizar la cuarta caminata del día por la terminal, nos aseamos un poco y fuimos a cenar, dirigiéndonos hacia la proa del barco para ver el prometido espectáculo. Pero ya sea porque el barco zarpó con más de media hora de retraso o porque cuando zarpamos se puso a llover el prometido espectáculo no tuvo lugar, aunque hicimos fotos y videos de la salida y de la ciudad iluminada. Como curiosidad grabamos un video de una pantalla de un anuncio en el que se veía una ballena saltar de una pantalla hasta otra que se hallaba al lado. Finalmente nos fuimos un poco decepcionados al no poder ver el espectáculo prometido.
Ahora nos dirigíamos hacia nuestro próximo destino, una nueva ciudad Da Nang y un nuevo país Vietnam que se halla a 680 millas.