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SUVA – FIJI 21 DE FEBRERO DE 2026

Suva – Islas Fiji 

Las Islas Fiji, oficialmente Fiyi, son un país insular ubicado en el océano Pacífico Sur, en la región de Melanesia. Están formadas por más de 300 islas, de las cuales alrededor de 100 están habitadas. Las dos islas principales son Viti Levu y Vanua Levu, donde vive la mayor parte de la población y la capital del país es Suva, nuestro destino, está situada en Viti Levu.

Fiji fue poblada originalmente por pueblos melanesios hace más de 3.000 años. En el siglo XIX llegaron exploradores y comerciantes europeos y ya en 1874, el archipiélago se convirtió en colonia del Reino Unido. Durante el período colonial se desarrollaron grandes plantaciones de caña de azúcar y para trabajar en ellas, llevaron a miles de trabajadores procedentes de la India, lo que marcó profundamente la composición étnica del país. Fiji obtuvo su independencia en 1970. Desde entonces ha experimentado varios golpes de Estado, especialmente entre 1987 y 2006. En la actualidad es una república parlamentaria democrática.

La cultura fiyiana es una mezcla de tradiciones indígenas y herencia india. El idioma oficial incluye el inglés, el fiyiano y el hindi fiyiano. Una de las ceremonias más importantes es la del kava, bebida tradicional hecha de la raíz de una planta. La danza tradicional “meke” combina música, canto y movimientos rituales. La vida comunitaria y el respeto a los jefes tradicionales, siguen siendo fundamentales en su forma de vida. La religión predominante es el cristianismo, aunque también hay hinduismo e islam. Tiene un clima tropical, con temperaturas cálidas durante todo el año. Sus paisajes incluyen playas de arena blanca, arrecifes de coral y selvas tropicales, encontrándose en una zona sísmica activa, por lo que puede sufrir ciclones y terremotos.

La economía de Fiji se basa principalmente en el turismo. Miles de visitantes llegan cada año atraídos por sus paisajes paradisíacos. La agricultura también es importante, especialmente la producción de azúcar, así como el coco, el jengibre y el pescado. El país se enfrenta en la actualidad a desafíos como el cambio climático y la subida del nivel del mar. Hoy en día, Fiji es reconocido mundialmente por su hospitalidad y belleza natural.

Nos despertamos cuando estábamos llegando a la bahía de Suva. Tras desayunar y tomar foto y videos de las vistas desde el barco,  fuimos al punto de encuentro para la excursión del día.  

Al bajar del barco nos encontramos con una bienvenida a cargo de una banda militar y por nativos fíjanos, Como podréis comprobar la banda desafinaba un poquito, 

Salimos de la ciudad pasando junto al mercado, justo enfrente del muelle. Nos dirigimos hacia el oeste pasando por diferentes localidades con una fisonomía muy parecida a las de Samoa, pero sin enterramientos en las casas, como comprobamos al pasar por un inmenso cementerio. Acompañados de un paisaje de bosques frondosos y salvajes.

En un punto determinado giramos hacia el norte para dirigirnos hacia el pueblo de Koromakawa en la zona de Raiwaka, donde fuimos recibidos por el líder del clan que nos acompañó a una cabaña.  

.  En la cabaña donde varios componentes del clan vestidos con vestimenta tradicional nos presentaron la denominada ceremonia del Kava que es una de las tradiciones más importantes y respetadas de Fiji y que pudimos grabar. Se realiza para dar la bienvenida a visitantes, en bodas, reuniones comunitarias y eventos oficiales. El kava es una bebida tradicional preparada con la raíz de la planta Piper methysticum. Tiene efecto relajante suave, no tratándose de una bebida alcohólica, aunque produce una ligera sensación de adormecimiento en la boca. Se prepara moliendo la raíz y se mezcla con agua en un cuenco grande de madera llamado tanoa, sirviéndose en una pequeña copa de coco. El ritual empieza aplaudiendo una vez, ¡se dice “Bula!”, se bebe todo a la vez y se aplaude tres veces al terminar. Anteriormente al entrar en la cabaña de celebración y por respeto debimos quitarnos las gorras y sombreros y zapatos.

Tras la ceremonia nos dijeron que nos iban a dar la comida, pero dado que eran las 11 de la mañana y no nos apetecía nos indicaron que como debíamos esperar la llegada de unas barcas que nos llevarían rio arriba, el líder del clan nos enseñó como confeccionaba una cesta hecha de hoja de palma en 5 minutos y después como se debía cortar el coco y a partir de dicho coco, producir leche de coco, todo muy interesante.

Finalmente llegaron las barcas y con mucho cuidado subimos a ella, ya que se movían bastante

La persona que la llevaba nos distribuyó a lo largo de ella por el peso para compensar. Se trataba de realizar un trayecto rio Navua arriba durante más de 7 Km. El rio tiene una longitud aproximada de 65 km desde su origen en las laderas del monte Gordon hasta su desembocadura. Atraviesa terrenos montañosos con selvas tropicales, gargantas profundas y numerosas cascadas. Pero es famoso por varias experiencias naturales y de aventura ya que se puede practicar rafting en algunos tramos con rápidos rodeados de selva y gargantas espectaculares. En nuestro caso navegamos por algunos tramos con unas zonas de rápidos bastante suaves.  Estas actividades tienen un papel importante en la vida local tradicional: comunidad, transporte y fuente de sustento para pueblos a lo largo de su cauce en el cual también pudimos observar bastante ganado sobre todo vacas que pacían en a sus orillas.

Finalmente, llegamos a un remanso donde se acercó la barca y descendimos para a continuación seguir un camino empinado y con escaleras que nos llevaría siguiendo un torrente a los pies de una catarata bajo la cual había una laguna donde la gente se bañó, a nosotros no nos dio mucha confianza el hacerlo toda vez que el agua posiblemente por las lluvias era de un color marrón que no invitaba al baño, aunque muchos de nuestros compañeros si lo hicieron.

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De regreso al poblado rio abajo pasamos por la misma zona del rio y en uno de los rápidos, una de las olas que se forman entró en la barca y nos mojó completamente, menos mal que hacía calor. Al llegar al poblado nos estaba esperando en la cabaña ceremonial un buffet con arroz, fideos, pollo al curry, pescado, espinacas y piña.

Tras la comida, los nativos del pueblo cantaron  y bailaron invitándonos a hacerlo con ellos. En un cobertizo en el exterior había souvenirs y pareos por si alguien quería comprar alguna cosa. Tras una despedida muy afectuosa por parte de los miembros del poblado nos dirigimos de regreso al barco

La gente paró en la ciudad, frente al mercado, pero como nosotros aun íbamos mojados regresamos al barco para cambiarnos y a continuación visitar el mercado, un lugar donde había muchísima gente e infinidad de paradas de diferentes frutas y vegetales, la mayoría de los cuales desconocíamos su nombre. Se trataba de una amalgama de olores y colores impresionantes. También vimos unas paradas de flores con unos conjuntos preciosos.

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Tras vagabundear por diferentes espacios del mercado y dado que ya no teníamos más tiempo regresamos al barco para observar la salida de este del puerto y de la isla de Fiyi.

Con ello acabamos nuestra visita a una de las islas de la Melanesia, para dirigirnos ahora hacia la gran isla que es el límite sudoeste de la Polinesia, Nueva Zelanda, y más concretamente a la mayor ciudad de este país, que se halla en la isla Norte, Auckland que está a 1.150 millas náuticas.

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